Christopher Nolan va a la guerra

(CREDIT: Photo by Melinda Sue Gordon. Copyright 2017 Warner Bros.)
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Un domingo en la tarde, Christopher Nolan decidió ir de paseo.

“Fue hace como veinte años,” recuerda el cineasta, “y mi esposa Emma y yo cruzamos el canal de la Mancha con un amigo que tenía un pequeño bote.”

Iban en dirección de Dunquerque, sitio de una importante batalla durante la segunda guerra mundial, pero la Madre Naturaleza no les estaba facilitando las cosas.

“El cruce fue terriblemente difícil,” recuerda Nolan, “pues las aguas del canal estaban muy picadas. Sentí que era un viaje muy peligroso y eso sin que nadie nos estuviera arrojando bombas.”

Hay una línea, fina pero discernible, que va desde ese viaje hasta la película épica “Dunkirk” de Nolan, que se estrenará en todo Estados Unidos el 21 de julio.

“De ese viaje me quedó la fascinación por la gente que tomó parte en la evacuación de las tropas en Dunquerque,” señala Nolan, sentado para la entrevista en el hangar Barker del aeropuerto de Santa Mónica, California, mientras sobrevuelan varias naves pequeñas. “Francamente, no sé porqué no se había hecho ninguna película moderna sobre lo que ocurrió en Dunquerque. Esas son las brechas que uno quiere cerrar en el cine.”

Escrita y dirigida por Nolan, “Dunkirk” está protagonizada por Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Mark Rylance y Harry Styles, en la historia real del llamado “milagro de Dunquerque” en el que cientos de miles de soldados aliados, derrotados y rodeados por el ejército alemán, fueron transportados a puerto seguro al otro lado del canal. Aunque la fuerza aérea participó en la operación de rescate, muchos de los soldados fueron salvados por civiles propietarios de botes, como el del amigo de Nolan, que cruzaron el canal de la Mancha con las bombas y ametralladoras nazis pisándoles los talones para salvar al ejército inglés y, a fin de cuentas, hacer posible la derrota del eje que ocurriría cinco años después.

“La historia de Dunquerque es algo con lo que yo crecí de niño, como la mayoría de los británicos,” afirma Nolan, que lleva un traje oscuro aunque el día está bochornoso. “Ni siquiera recuerdo la primera vez que me hablaron de Dunquerque. De niños en Londres, a nosotros nos dieron una versión mítica, casi de cuento de hadas, de lo que ocurrió ahí.”

Pero a Nolan no le interesaba hacer un cuento de hadas. Él quería hacer una película de guerra, con soldados que combatieron y perdieron, y que después fueron rescatados por civiles, que no tenían por qué estar donde estaban, para volver a combatir.

“Para mí, esa historia tiene un significado particular,” afirma. “Creo que es cuestión de heroísmo colectivo y el efecto acumulativo de pequeños actos de heroísmo humano. El mensaje de la película es que juntos podemos lograr cualquier cosa en los momentos más sombríos.”

La acción de la película está dividida en tres frentes: la playa, el aire y el mar, donde grandes buques atestados de soldados aliados se hundían tras ser bombardeados implacablemente … pero donde, no obstante, cientos de botes civiles entraron en los combates, piloteados por hombres, mujeres e incluso niños para salvar a todos los soldados que pudieran acomodar en sus pequeñas embarcaciones.

“Yo quería narrar esta historia desde una dimensión muy humana, muy íntima,” revela Nolan. “Yo digo que es una epopeya intimista. El espectador se encuentra con un punto de vista íntimo de los soldados que tratan de escapar, de los aviadores que tratan de ayudar, y de los hombres y las mujeres en los botes como la única opción. Lo que yo quería era ir formando la imagen de un evento mucho más grande.

“Lo que no quería era mostrar a los generales discutiendo en la sala de conferencias,” agrega. “No quería que el público supiera algo que los protagonistas no supieran.”

Nolan rodó la película con cámaras Imax.

“He estado trabajando con tecnología Imax desde hace diez años,” precisa el director. “Con cada película he tratado de rodar más partes del trabajo de ese modo. Con esta película en particular, me pareció que tenía que sumergir al público en la experiencia. Tenía que ponerlo ahí e Imax es la mejor forma de hacerlo.”

Como suele hacer, antes de rodar reunió al elenco y al equipo técnico para mirar películas.

“Vimos a Hitchcock,” indica. “Vimos ‘The Wages of Fear’ (1953). Me gusta echar una red amplia de lo que quiero mostrarle al elenco y el equipo técnico. También vimos películas de David Lean, como ‘Ryan’s Daughter’ (1970).”

Algunas de las escenas más difíciles de la película, agrega, se llevaron a cabo no en la playa sino encima.

“Teníamos aviones Spitfire de verdad,” señala Nolan. “Solo un actor, el piloto y una cámara en las alas. Yo quería a todos en la cabina del piloto.”

Después del éxito de sus grandes producciones, como “The Dark Knight” (2008) e “Inception” (2010), Nolan tiene una larga lista de los actores más cotizados deseosos de trabajar con él. No obstante, él le confió el papel clave a Styles, más conocido como cantante del grupo One Direction, en su debut como actor.

“Como director, mi trabajo es ver el potencial de la gente,” declara Nolan. “No me importa que alguien no haya hecho una película antes o que haya hecho cien. Yo trato de encontrar actores que estén a la altura del reto.

“En este caso, no me preocupé por la celebridad de Harry,” afirmó. “Creo que si nosotros hacemos bien nuestro trabajo, cuando el público llega a ver la película se interesa en el personaje.”

En entrevista por separado en el mismo hangar, Styles parecía asombrado todavía por la experiencia.

“Yo escuché que Chris iba a hacer esta película,” relata el joven cantante, “y yo estaba emocionado por verla. A mí me hubiera interesado aunque no hubiera participado en ella y la habría visto muchas veces porque, en las películas de Nolan, uno descubre cosas nuevas cada vez que las ve.”

Styles interpreta a un soldado cuyos frenéticos esfuerzos por alejarse de la playa se ven frustrados una y otra vez.

“Estuve en la arena, estuve en el agua y en medio de tremendas explosiones,” refiere. “Fue un papel muy físico.”

“Es imposible quejarse en el foro cuando el director pasa por las mismas cosas que uno,” agrega Styles. “Chris estuvo en la arena, en el agua y el aire. Pasó tanto frío como todos los demás y nunca se quejó.”

Rylance, ganador del Oscar cuya carrera se extiende desde los años ochenta, presentó el mismo argumento.

“A veces, en las películas modernas, el director está a cien metros en una carpa y nosotros confiamos en que no esté jugando con un Game Boy,” comentó Rylance en entrevista por separado. “Con Chris sucede todo lo contrario y él siente básicamente lo mismo que nosotros. A veces él estaba sacudiendo el bote. Pero no lo sentíamos solo físicamente… también emocionalmente.”

“Y en sus notas era muy amable,” agrega el actor. “Nunca me pidió nada más que poner mi propia humanidad en la situación.”

Nativo de Londres, Nolan creció con su padre, que era ejecutivo de publicidad, y su madre, que era azafata y después maestra de inglés. Su infancia se dividió entre Inglaterra y Estados Unidos, en Evanston, Illinois.

La primera vez que estuvo detrás de una cámara fue a los siete años, cuando hizo una película con sus muñecos de acción y la cámara de 8 mm de su padre.

Siguió haciendo películas mientras estudiaba literatura inglesa en el University College de Londres, donde también fue presidente de la Sociedad de Cine. Después de graduarse rodó cortos mientras trabajaba como lector de libretos, operador de cámaras y director en películas corporativas e industriales.

Tenía la mirada puesta en Hollywood pero Hollywood no sabía de su existencia.

“Recibí muchas cartas de rechazo,” admite, “pero tenía que seguir presionando.”

Terminó financiando él mismo su primer largometraje, la película de suspenso “Following” (1998). Se exhibió en varios festivales cinematográficos internacionales y recibió la atención suficiente para financiar su segunda película, basada en un libreto que escribió basado en un cuento de su hermano Jonathan. “Memento” (2000), protagonizada por Guy Pearce como un hombre que va recordando su vida hacia atrás y por pequeños trozos, fue la consentida de la crítica y le valió a Nolan la nominación al Oscar al Mejor Libreto original.

Ya siendo lucrativo, Nolan arrancó su carrera a toda velocidad. Primero dirigió la película de suspenso psicológico “Insomnia” (2002), protagonizada por Al Pacino, Hilary Swank y Robin Williams. Luego volvió a echar a andar la saga de Batman con “Batman Begins” (2005), que tuvo un éxito fenomenal y dio origen a dos continuaciones, “The Dark Knight” y “The Dark Knight Rises” (2012). Y al margen de la saga del Hombre Murciélago, Nolan también dirigió “The Prestige” (2006), “Inception” e “Interstellar” (2014).

“Inception” también fue nominada al Oscar como Mejor Película y, a pesar de la confusión que dejó boquiabiertos a muchos espectadores, al Mejor Libreto Original.

Las películas de Nolan son cosa de familia: su hermano suele colaborar con él en los libretos y las películas son producidas por su esposa—Emma Thomas, a quien conoció en el University College de Londres cuando tenía 19 años y con quien tiene cuatro hijos—a través de su compañía Syncopy Inc.

Podemos apostar a que ella también participará en su próxima película, aunque Nolan asegura que por el momento no tiene idea de cuál será.

“Para mí, siempre ha sido cuestión de la historia,” explica. “Se trata de encontrar una historia que me enganche. Yo necesito la conexión emocional que me sostenga a través de los años que tardo en hacer una película.

“Yo pongo toda mi atención en este tema, por lo que no soy bueno para planear lo que vendrá después,” afirma Nolan. “Me clavo y me concentro en una película durante tres años. Y tiene que mantenerme entusiasmado durante todo ese tiempo.”

CINDY PEARLMAN
© 2017 The New York Times

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