Después de los disparos a dos ingenieros, indios están recelosos de mudarse a EU

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NUEVA DELHI ⎯ Jeena Sharma, de 25 años de edad, estaba en el proceso de solicitar una visa de trabajo para Estados Unidos cuando llegó la noticia de que dos ingenieros indios habían sido acribillados en un bar de Kansas por un hombre que borracho les preguntó por su estatus migratorio.

La noticia del tiroteo, que tuvo lugar el 22 de febrero, fue rápidamente eclipsada por otros acontecimientos en Washington, e incluso en Kansas, pero no se puede decir lo mismo del hogar de Sharma en Mumbai, donde Sharma ha estado recibiendo consejos maternos enfáticos sobre sus planes para mudarse, desde primera hora cada mañana.

“Me pregunta: ‘¿Por qué siquiera necesitas irte a Estados Unidos? ¿Por qué necesitas ir a un país que no te quiere? Voy a temer por tu vida todo el día’”, dijo Sharma.

Aun cuando se esforzaba, pacientemente, por transmitir a su madre la diferencia entre Kansas y la Ciudad de Nueva York, a donde espera mudarse, Sharma sintió que sus propios temores aumentaban, conforme pasaban los días y el presidente Donald Trump no hacía ninguna declaración sobre el crimen.

“Definitivamente me asusta mucho en este momento”, dijo. “Es casi como si la muerte de una persona morena no importara”.

El cuerpo de Srinivas Kuchibhotla, el ingeniero de software asesinado a tiros en el bar de Olathe, Kansas, llegó el 27 de febrero a Hyderabad, un centro de tecnología donde la inmigración a Estados Unidos ha sido vista desde hace tiempo como el camino más seguro hacia el éxito.

Los indios habían dado relativamente la bienvenida al triunfo de Trump, y muchos expresaban admiración por su imperio de negocios y su prometido combate al terrorismo. Pero, incluso antes del tiroteo, ese optimismo se había diluido por los temores de que Estados Unidos ya no recibiera bien a los inmigrantes.

India ocupa el segundo sitio, detrás de China, como fuente de estudiantes para las universidades estadounidenses, con alrededor de 165,000 estudiantes inscritos en el año escolar 2015-16, según el Instituto de Educación Internacional. Los indios son los mayores receptores de visas temporales para trabajadores calificados, conocidas como visas H-1B, cuyo número el gobierno de Trump pretende reducir. Y cerca de medio millón de indios, quienes mayormente fueron a Estados Unidos legalmente como estudiantes o turistas o con visas de trabajo, se han quedado después de la expiración de sus visas, estima el Centro de Investigación Pew.

Los reportes de la creciente hostilidad estadounidense hacia los inmigrantes han asombrado a muchos indios, dijo Alyssa Aures, miembros del Consejo sobre Relaciones Exteriores, quien visitó Hyderabad recientemente.

“Había un tipo sentado a mi lado en el avión, quien se volvió hacia mí y dijo: ‘¿Es cierto lo que dicen sobre Estados Unidos bajo el mandato de Trump?’”, comentó. “Hay algo de confusión: ¿Qué está sucediendo en Estados Unidos? La gente no puede creer lo que está leyendo”.

En el pasado, el maltrato a los inmigrantes indios ha causado grave daño a las relaciones bilaterales. En 2009 y 2010, los reportes de crímenes con motivación racial contra estudiantes indios en Australia desencadenaron manifestaciones afuera de la embajada australiana en Nueva Delhi, donde se quemó al primer ministro de Australia en efigie. Después de eso, el número de indios que solicitaron visas de estudiantes descendió en casi la mitad, con varios costos para las instituciones educativas australianas.

El efecto diplomático del tiroteo en Kansas ha sido tenue. El primer ministro Narendra Modi no ha hecho comentarios al respecto.

Algunos indios que planeaban ir a Estados Unidos dijeron que estaban titubeando. Manavi Das, quien está considerando varias universidades, dijo que estaba “monitoreando constantemente para ver si la escuela estaba en un estado rojo, o ha sido testigo de un tiroteo en los últimos tiempos.

“Después de un cierto acontecimiento en noviembre”, dijo. “Mis preocupaciones se elevaron un punto”.

Sunny Choudhary, de 23 años de edad, dijo que había decidido no solicitar su ingreso a programas de posgrado en ingeniería en Estados Unidos porque, como dijo, “las condiciones recientes se están volviendo, pienso, condiciones hostiles”. Después de que Trump fue elegido, añadió, “mis padres dijeron: ‘No, no deberías ir ahí. Ahora no te dejaremos ir ahí’”.

Dijo que, como muchos de sus amigos, ha reducido su búsqueda a Europa.

Y algunos padres indios pudieran usar sus talentos para el convencimiento para alentar a sus hijos a volver a casa. “Para este periodo de cuatro años, después de la transferencia de regímenes, pienso que los indios pueden volver y servir a su país”, dijo Suguna Kadiyala, de 73 años de edad, cuya hija ha estado en Estados Unidos durante 20 años.

Nageswara Rao, de 71 años, cuyos hijo e hija trabajan en el sector del software en Estados Unidos, dijo que no estaba “muy preocupado”, aunque les da regularmente consejos sobre medidas de seguridad.

“Siempre es mejor mantenerse alejado de los bares”, dijo. Sus hijos están seguros, añadió, “porque ya no van a estos bares donde la gente blanca es más”.

Continuó: “Les aconsejo ser un poco más cuidadosos y no meterse en peleas con nadie. Simplemente que lleven su vida en paz”.

Ellen Barry y Nida Najar
© 2017 New York Times News Service

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