Los Páramo, los Araiza y las Legarreta

periodista
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¿Qué dicen hoy del gasolinazo los Páramo, los Araiza y las Legarreta que juraban por su madrecita santa que el alza en la paridad peso dólar no le pegaba al grueso de los mexicanos?

Si se supone como dice el mal padre David Páramo -bueno ya ni padre es- que “nacemos en pesos y morimos en pesos”, entonces a todos aquellos mexicanos que no son fronterizos, no tiene porque afectarles que la gasolina se importe y que para ello deba pagarse en dólares.

Si como decía justo en enero de 2016 la actriz venida a menos Andrea Legarreta nuestro país obtiene más empleos al devaluarse el peso -término este que ya no es muy empleado pero que es una realidad ineludible-, hoy tendríamos miles de trabajos más en nuestra nación a partir de que el capital extranjero paga cada vez menos dólares por un salario mexicano.

La conductora de esos programas de farándula y chismes, quien afirmaba que el alza de la divisa norteamericana “no tendrá impacto en su economía”, de las familias mexicanas, dio cátedra de economía a los mexicanos en enero del 2016, justo un año antes de la debacle que ya llevó a su patrocinador, el PRI, a perder la Presidencia de la República desde estos días.

Su co conductor, un sujeto que creo que responde al nombre de Raúl Araiza -me encanta presumir mi ignorancia del “periodismo” de farándula-, decía que “lo que pasa con el dólar no tendrá impacto negativo en su economía porque a menos (sic) si tú estas comprando puras cosas importadas es donde te afecta el dólar”.

“A mi me queda muy claro” (¡) remataba y su compañera enlistaba la baja en las tarifas de telefonía y electricidad y en el precio de la gasolina, pero es precisamente en la afirmación de esta, a todas luces, inserción pagada, donde radica el meollo del asunto: otros actores cómicos al igual que ellos, como lo son Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade Kuribreña, admiten que la gasolina se importa.

Cual Viruta y Capulina, se hacen tontos a la hora de responder porqué al gobierno federal no le conviene invertir en la refinación del combustible. Es más, hoy en día que son tan comunes las inversiones privadas en la obra pública, y que se buscó el capital extranjero para entrarle a la explotación de aguas profundas, no se abrió este campo a la injerencia del capital foráneo.

Hubo durante los primeros días de devaluación, cadenitas de esas que circulan por whatsapp que proponían combatir la debilidad del peso comprando puro producto nacional y enlistaban la larga lista de opciones: comprar en las tiendas locales, dejar de consumir en las cadenas transnacionales y mil y un etcéteras que se antojaban a receta del Reader Digest para que nuestros pesos nos rindieran más.

Yo no sé si esas mentes geniales estén llenando el tanque de sus carros con Tonayan, pero lo que sí sé es que por más genios que se presuman de la economía o del periodismo financiero, la regla es muy clara: hoy ya no nos salvamos de lo que ocurra en otras economías y si México sufrió el “efecto Sake” causado por la crisis en Japón o la crisis de Grecia en 2015, no podemos permanecer ajenos a lo que ocurra con el dólar, por más inserciones pagadas que quieran convencernos de lo contrario.

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