New York Times

Una oleada de novelas sobre el 11 de septiembre buscan un público nuevo: El de los jóvenes lectores

Hace casi cuatro años, la novelista Wendy Mills se encontraba en el aeropuerto con su familia, cuando su hijo Zack hizo una pregunta simple, pero dolorosa.

Quería saber por qué todos los pasajeros que pasaban por seguridad tenían que quitarse los zapatos. Mills le respondió a Zack, a la sazón con nueve años, algo vago, más o menos así: “Es para que estemos seguros”. Insatisfecho, persistió, y, al final, la conversación giró en torno a los ataques del 11 de septiembre, lo cual sucedió antes de que él naciera.

Mills, quien vive en Pine Island, Florida, y escribe ficción para adultos jóvenes, se dio cuenta con esa conversación que la mayoría de sus lectores adolescentes no tienen memoria directa de los ataques. Poco después, empezó a trabajar en “All We Have Left” (Todo lo que nos queda), una novela sobre dos adolescentes _ una chica musulmana llamada Alía y un afligido muchacho llamado Travis _ que quedan atrapados en un elevador en el World Trade Center la mañana del 11 de septiembre. La novela da saltos de adelante hacia atrás y viceversa entre el 2001 y el 2016, cuando la hermana menor de Travis, Jesse, trata de averiguar qué le pasó a su hermano, quien murió en la torre, y pelea con su apesadumbrado padre, quien se ha vuelto virulentamente antimusulmán.

“Yo quería escribir una historia que hiciera que la historia que compartimos fuera accesible para ellos”, comentó Mills. “Aquí está toda una generación de muchachos que no estaban vivos y no saben lo que fue ese día, y no van a conocer al mundo anterior al 11 de septiembre. No era un mundo perfecto, pero se sentía que era un mundo más seguro”.

“All We Have Left”, publicado el mes pasado, es una de cerca de media docena de novelas para lectores jóvenes, con el tema del 11 de septiembre, que han salido este año. El conjunto de libros sobre el tema que llegaron a tiempo para el aniversario 15 de los acontecimientos, representa la primera gran oleada de literatura infantil que trata explícitamente sobre los ataques terroristas y está orientada a lectores que no tienen recuerdos de ellos. Las historias van desde las novelas sosas, de grados medios, para las edades de ocho a 12 años, que se centran en la tragedia, pero, en gran medida, mantienen el horror a distancia, hasta las de adultos jóvenes con impávidas descripciones del caos y el derramamiento de sangre que hubo cuando se incendiaban y caían las torres.

Si bien el 11 de septiembre se ha convertido en una trama conocida en películas, programas de televisión y ficción para adultos, los escritores de libros infantiles han sido renuentes a tratar el tema. A muchos les preocupa que el material sea demasiado traumático para los lectores jóvenes, y temían que los padres y maestros fueran delicados en cuanto a involucrarse con él. Otros pensaron que utilizar a los ataques como recurso de la trama podría parecer insensible y explotador.

“Diez años parecían todavía demasiado pronto”, comentó Alvina Ling, la vicepresidenta y editora en jefe de Little, Brown Children’s. “Es tan doloroso para muchos de nosotros”.

Antes de este año, un puñado de autores de libros infantiles que abordaron el tema lo hicieron con turbación.

“Escribir un libro malo está bien, pero escribir un libro malo sobre el 11 de septiembre, eso era aterrador”, comentó David Levithan, cuya novela para adultos jóvenes sobre los ataques “Love Is the Higher Law” (El amor es la ley más elevada) salió en el 2009.

Ahora, es otro el temor que ha prendido. Para muchos niños que no estaban vivos el 11 de septiembre o eran muy pequeños para acordarse de los ataques, los acontecimientos parecen distantes e irreales, como una película hollywoodense de desastres o una tragedia histórica como el asesinato de John F. Kennedy. Algunos solo saben el resumen de la transmisión del suceso, en tanto que otros se han protegido por completo. Y, a medida que pasan los años, a los escritores les preocupa que se estén desvaneciendo sus propios recuerdos de ese día.

“Los escritores se están sintiendo más seguros en cuanto a escribir sobre el tema y también se están dando cuenta, esperen un momento, los niños no saben”, dijo Caitlyn Dlouhy, a quien la editorial Atheneum Books le publicó “Somewhere Among” (En alguna parte), una novela sobre los ataques. “Estas es nuestra historia y si no estamos escribiendo sobre ella cuando está reciente, no la vamos a capturar”.

En “Towers Falling” (Torres que caen), una novela para grados medios, de Jewell Parker Rhodes, una niña indigente que vive en Brooklyn, en el 2016, no sabe nada sobre los ataques hasta que se entera de ello en la escuela. Gradualmente, se va dando cuenta de que su padre estaba en el World Trade Center ese día y padece trastorno por estrés postraumático por lo que no puede trabajar y sostener a su familia.

Rhodes dijo que su editor y ella batallaron con qué tantos detalles incluir sobre los ataques. Ella pensaba que era crucial conservar algunas de las imágenes que están grabadas en la memoria colectiva, incluidas las de personas desesperadas que saltan de las torres.

“La parte más difícil fue no ser condescendientes, no fingir que viven en un mundo inocente porque saben más de lo que nosotros pensamos que saben”, comentó sobre los jóvenes lectores.

Otros autores dijeron que batallaron con cómo transmitir el alcance de la tragedia en una forma que no fuera demasiado traumática.

En su nueva novela para grados medios, “Nine, Ten” (Nueve, diez), Nora Raleigh Baskin se concentra en la solidaridad y la compasión que manifestaron los estadounidenses el 11 de septiembre. La narrativa sigue a cuatro personajes jóvenes en distintas partes de Estados Unidos, en los días anteriores a los ataques. La madre de uno de ellos tiene una reunión en el World Trade Center esa mañana. Otro, una niña musulmana en Ohio que usa hiyab está aterrada de que van a culpar y atacar a su familia por los ataques.

Baskin escribió un primer borrador en el que muere en las torres un bombero que se había hecho amigo de un niño en Brooklyn. Sin embargo, le preocupaba que fuera demasiado desgarrador para los niños de nueve años, así es que cambió el final.

“Aquí estoy, escribiendo un libro sobre el 11 de septiembre y no quería que nadie muriera”, dijo.

No se sabe con certeza si hay mucha demanda de estos libros entre los jóvenes lectores, y muchas editoriales siguen siendo cautelosas.

Gae Polisner batalló para encontrar una editorial para su nueva novela para adultos jóvenes, “The Memory of Things” (La memoria de las cosas), que empieza justo después de que cayeron las torres y sigue a un adolescente llamado Kyle cuando huye hacia el centro de Manhattan y rescata a una niña que está echa bolita junto al puente de Brooklyn.

Cuando Polisner y su agente enviaron la novela a diversas editoriales hace dos años, más de 10 la rechazaron. Algunas dijeron que el tema se sentía demasiado crudo y doloroso, y que no podían ver un mercado para él.

“Le dije a mi agente que apreciaba eso, pero que no eran el público para el libro y los adolescentes que van a estar leyendo el libro no van a tener esa reacción visceral”, comentó Polisner.

Finalmente, la compró un editor en St. Martin’s Griffin. La novela salió a la venta el martes, y las primeras reseñas que ha recibido han sido entusiastas, y la han abrazado maestros y bibliotecarios de algunas escuelas.

Justin Gensch, un muchacho de 14 años de la secundaria David Brearley en Kenilworth, Nueva Jersey, dijo que leer “The Memory of Things” le dio un sentido de lo que fue la mañana en la que cayeron las torres.

“Aun si ves videos y escuchas lo que pasó en la clase de historia, yo sentía que nunca había entendido lo que sintió la gente”, dijo. “Me ayudó a comprender lo que fue el miedo porque yo realmente nunca lo sentí, pero ahora sí”.

Mills, la autora de “All We Have Left”, dijo que su hijo Zack, ahora con casi ya 13 años, leyó su novela en el verano. Cuando la terminó, contó ella, le preguntó: “¿Realmente pasaron todas esas cosas?”.

Alexandra Alter
© 2016 New York Times News Service

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