Una resaca muy dolorosa en la City de Londres

LONDRES _ Luke Hickmore tomó un aperitivo en una reciente noche de jueves, vio los primeros resultados de la votación de Gran Bretaña para abandonar la Unión Europea y se fue a la cama.

No durmió mucho tiempo.

Hickmore, de 46 años de edad, ayuda a supervisar 13,700 millones de dólares para Aberdeen Asset Management, una firma de inversión global. Encendió su televisor a las 3:30 de la mañana, hora de Londres, y dijo lo que pensaba: “Esperen un momento, esta no parece que vaya a ser la manera en que el mercado lo refleje en los precios”.

Doce horas después, en su escritorio, dijo: “Es una sensación extraña”. Un colega en Australia incluso le había enviado algo de música de blues del desierto de Tuareg argelino para ponerlo del humor correcto.

Hickmore empezó en el sector en 1987. En un periodo de unas cuantas horas después de que Gran Bretaña votó a favor de salir de la UE, la libra esterlina había caído a su nivel más bajo desde 1985. “Se siente un poco irreal”.

Hace 30 años, Margaret Thatcher provocó una ola de desregulación financiera conocida como el Big Bang que consolidó a Londres como un centro financiero mundial que rivalizaba con Nueva York. Pero tras la votación del “Brexit”, hay una doble incertidumbre que se cierne sobre la industria financiera que es el motor económico de la ciudad.

Aunque existe el habitual estrés en torno a los giros del mercado, esta vez está aparejado con una intranquilidad aún mayor sobre qué deparará el futuro a Londres como capital financiera, en medio de repetidas advertencias de que decenas de miles de empleos se trasladarán a la Europa continental.

El distrito financiero se extiende desde las majestuosas oficinas de los fondos de cobertura en Mayfair hasta Canary Wharf, donde las oficinas centrales bancarias de cristal y acero han reemplazado a los muelles abandonados. Pero su corazón, la versión de Gran Bretaña de Wall Street, es conocida como la City of London o simplemente “la City”, refiriéndose a aproximadamente 2.6 kilómetros cuadrados donde se pueden encontrar las antiguas paredes de Londinium, la ciudad construida por los romanos.

El Brexit está en la mente de todos, conforme los banqueros absorben un segundo Big Bang tan profundo como el de hace tres décadas; aunque uno sin un mapa de ruta para el futuro.

Después del alboroto, banqueros, operadores y otros personajes financieros podían ser encontrados en el Pavilion End, una taberna de la City a la sombra de la Catedral de San Pablo. Un grupo estaba de pie afuera del pub, como es la costumbre en Londres cuando el clima lo permite.

Algunos se habían quitado los sacos y vestían solo sus camisas de vestir blancas, sus pantalones de traje y corbatas, y sostenían pintas de cerveza mientras sopesaban a dónde se trasladarían los empleos de la City. París. Ámsterdam. Fráncfort parecía la más probable. Pero pocos parecían entusiasmados por la perspectiva de vivir ahí.

“No hay confianza; ha quedado echa añicos”, dijo Andrew Towill, de 28 años de edad, uno de cuatro empleados de una consultoría inmobiliaria multinacional que estaba de pie afuera del Pavilion End.

Anna Benjamin, de 50 años de edad, dijo que las cosas no cambiaban mucho en su sector “porque estamos gestionando proyectos que ya están en marcha. Pero definitivamente hay la sensación de que una vez que empiecen a llegar a su fin, ¿de dónde vendrá el próximo?”

John Lowes, de 35 años de edad, dijo que había una “sensación general de verdadera preocupación”.

“¿Ahora qué pasará? Simplemente no sabemos”, añadió.

Al grupo le preocupaba el regreso al tipo de condiciones que enfrentaron durante la crisis financiera.

“No queremos regresar a eso”, dijo Robert Harper, de 37 años de edad. “Había ocasiones en que yo no tenía nada que hacer”.

Como con cada sacudida financiera, hay ganadores y perdedores.

Crispin Odey, el administrador de fondos de cobertura quien favorece al Brexit y alguna vez construyó un templo helénico para sus gallinas, tuvo una considerable ganancia del 15 por ciento en su fondo insignia después de hacer grandes apuestas al oro y contra el mercado. George Soros, el financiero multimillonario, parecía bien posicionado, tras haber hecho recientemente apuestas similares, aunque también advirtió proféticamente contra las consecuencias de una votación a favor del Brexit y lamentó el resultado.

Muchos de los menos adinerados sufrirán. Aunque los votantes de más edad encabezaron la carga a favor del Brexit, el valor de sus pensiones recibirá un golpe junto con la bolsa de valores y la economía británicas.

Ejecutivos describieron una noche tensa en los pisos de operaciones. En Goldman Sachs, hubo actividad en el piso de Londres durante toda la noche, con televisores que transmitían los resultados del referendo. En una nota a los empleados de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, el director ejecutivo, dijo que la firma “procesó mil boletas de operación por segundo en cierto momento”, muchas veces el volumen de operaciones típico. El director ejecutivo de Citigroup en Nueva York, Michael Corbat, acudió personalmente al piso de operaciones, una acción relativamente rara para un jefe de Wall Street en estos días.

Tomará días y meses examinar cuidadosamente las ramificaciones para los mercados y la City, mientras Gran Bretaña negocia sus relaciones posteriores al Brexit y las empresas financieras mundiales determinan sus próximos pasos. Las consecuencias de una votación a favor del Salirse eran predecibles en muchas formas, imprevisibles en otras.

Antes, en una conferencia, se le preguntó a Andrew Jackson, director de inversiones de Cairn Capital, una firma basada en Londres, sobre la mejor manera de prepararse para una posible votación a favor del Brexit.

“Muchas personas hablaron sobre vender en corto las acciones de los bancos del Reino Unido como la mayor cobertura contra esto”, dijo, según un video publicado en el sitio web de la conferencia de inversión. “No estoy seguro de que sean la gran cobertura porque las acciones bancarias del Reino Unido y las acciones bancarias en general en Europa no han tenido buenos resultados. Entonces, ¿cuánto más pueden caer?”

Mucho más, resultó.

Muchos fondos de cobertura permanecieron al margen antes del referendo, esperando lanzarse después.

“Es pronto para decirlo, pero habrá muy pocos a los que les haya ido excesivamente bien o excesivamente mal”, dijo Anthony Lawler, un ejecutivo de GAM, una firma de gestión de inversiones.

Hickmore dijo que él ya había reducido el riesgo alejándose de las apuestas de que los rendimientos de los bonos subirían más.

“No se puede sostener esa opción a través de una votación de referendo en el Reino Unido como esta, porque el riesgo de equivocarse es demasiado alto”, dijo.

Sin embargo, se estaban haciendo apuestas. La libra se recuperó de manera significativa recientemente, solo para colapsar.

Danny Hakim and Prashant S. Rao
© 2016 New York Times News Service

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