Ve la tempestad y no se hinca

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Cuando el gobernador Francisco Vega vive en un permanente estado de viaje, no parece que Baja California enfrente un severo repunte en materia de inseguridad y hasta de brotes de inconformidad social como nunca habíamos visto.
Al contrario, pareciera que nuestra entidad navega viento en popa y que por tanto, el mandatario estatal puede darse el lujo de dejar el rumbo de Baja California en manos de su gabinete.
La realidad es otra:  Tijuana va a la cabeza de las urbes más violentas, esto de acuerdo con un estudio publicado por The Economist en el que la ubica en el lugar 22 de las 50 ciudades más violentas de todo el Mundo. A la par de esto, Tijuana puntea a nivel nacional en las tasas de homicidios, posicionándose en el lugar número 2 y rebasada únicamente por Acapulco. Solamente en lo que va de 2017 se han reportado más de 400 homicidios violentos en la ciudad y esta cifra va descontroladamente en aumento.
Mexicali por otra parte, ha sido escenario por primera vez en la historia de movilizaciones ciudadanas como nunca se habían visto, y San Quintín se convirtió en un polvorín durante su administración.
Para colmo, ni Tecate, Ensenada o Rosarito se  libran de los altos niveles de inseguridad y ya son víctimas de las bandas de plagiarios, de traficantes  o de robacarros.
En  uno de sus más recientes viajes, Vega de Lamadrid presume su participación en la feria automotriz “Seoul Motor Show” en Corea del Sur, en donde dice haber platicado “con empresas automotrices como Kia y Hyundai, en este último caso con muchos años de tener presencia en la entidad, para continuar impulsando la llegada de inversiones y empleos”.
En otras palabras, el mandatario no viaja en busca de nuevas inversiones sino para tratar de que no se vayan las que ya se encuentran en Baja California.
Otro de sus viajes  fue a Los Ángeles, California, donde dijo que atendería “una importante agenda de trabajo como parte de una gira de la Conago”, y así muchas más actividades.
Desde el inicio de su gestión, Vega de Lamadrid ha viajado a España, Inglaterra y al menos dos veces a Asia,  donde ha visitado ciudades como Hunan  y Shangai en China, o Corea. Ha hecho varias visitas a destinos de Estados  Unidos como Massachusetts, y ha viajado a la ciudad de México más veces que  semanas acumula su gobierno, todo sin descuidar sus florecientes negocios.
Como lo revelan algunas gráficas, el gobernador se hace acompañar por su secretario de Desarrollo Económico, Carlo Bonfante Olache, su secretario privado Miguel Angel Bujanda, y por Orlando Otaola Meraz, el promotor de inversiones del gobierno del estado. O  no confía en sus funcionarios o no quiere dejar pasar la oportunidad de pasearse con el dinero público, pues sus viajes suman ya varios millones de pesos.
Recordemos que Bonfante Olache ha sido señalado de haber beneficiado a compañías  fantasma propias,  de sus familiares, de  su esposa  y  de amigos con fondos federales para apoyo empresarial, una acusación que nunca pudo ser desmentida.
Francisco Vega debería estar más preocupado por comenzar a gobernar ya en serio, pues a los problemas enlistados se suma la competencia que estados como Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro entre otros, representan para Baja California en materia de atracción de inversiones, y pese a su distancia con la frontera y su número menor de parques, los que tiene son de un nivel frente a los cuales Baja California parece una zona de guerra, con las calles destrozadas y los servicios carentes, comenzando por la seguridad.
De  poco sirve anunciar la llegada de inversiones por millones de dólares si  los trabajadores son asaltados en Ciudad industrial o en los fraccionamientos donde viven, o si destinos como Tijuana o Rosarito  no pueden salir de la lista de alertas de viaje que emite el Departamento de Estados de Estados Unidos por la peligrosidad de nuestras ciudades.
El monto de las inversiones  que se anuncian por 2 mil 600 millones de dólares para este 2017, no corresponde a la entidad que tenemos, pues la población tiene que hacerle frente por sí misma a una debacle de inseguridad, y a niveles de pobreza que nunca había registrado Baja California, en tanto que Francisco Vega anda de vacaciones y solo falta que en sus informes de gobierno,  anexe el estado de cuenta de sus millas acumuladas.
Entendamos que de nada sirven las millonarias inversiones anunciadas si el nivel de bienestar de los bajacalifornianos no se eleva, y  lejos de las estadísticas sobre los niveles de desempleo y de la creación de empleos, los indicadores nos demuestran que nuestros satisfactores  como la seguridad andan por los suelos  mientras  que el señor gobernador  ve la tempestad y no se hinca.

 

 

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