
A cambio de 10 millones de pesos, los detenidos fueron puestos en libertad y para ello “El Flakito” ordenó traer el recurso de una persona de su confianza
El nombre de Edwin Nuñez Huerta o su alias “El Flakito” no debe resultar desconocido para nadie en materia de seguridad en los últimos siete u ocho años.
Considerado el responsable del 30 o hasta el 40 por ciento de los hechos de alto impacto en Tijuana y Tecate, Nuñez Huerta es un objetivo primordial.
Dígale ese nombre al oído del general Leopoldo Tizoc Aguilar Durán, a la fiscal María Elena Andrade o a algún otro mando policiaco o militar, y verá cómo se le ponen los ojos.
Pues el hecho es que ayer martes, elementos de la Policía Estatal, la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana con apoyo de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, detuvieron a dos de los más grandes generadores de violencia.
El Flako (Edwin Nuñez Huerta) y, El Kado, su socio y operador, en Hipódromo Caliente de Tijuana. Pero parafraseando a algún cronista deportivo, “eran suyos…y los dejaron ir”.
A cambio de 10 millones de pesos, los detenidos fueron puestos en libertad y para ello el Flakito ordenó traer el recurso de una persona de su confianza, quien los entregó a los elementos que intervinieron en su captura.
Todo comenzó con un operativo efectuado en una casa ubicada en la zona de El Florido, donde tras labores de inteligencia fueron ubicados los sujetos de interés.
Sin embargo, y probablemente gracias a algún aviso milagroso de esos que caen del cielo en forma de mensaje de Whatsapp, tanto El Flako como El Kado se dieron a la fuga y se refugiaron en un establecimiento al que frecuentan seguido, el casino de Agua Caliente.
Ahí fueron ubicados gracias a que un “halcón” -un observador que se hizo pasar por un cliente más-, entró al casino, los identificó, lo reconoció, y dio el aviso al resto del contingente.
En redes sociales varios usuarios postearon la irrupción de elementos con capuchas al interior del casino. Esta era la razón: atrapar a uno de los principales generadores de violencia en Tijuana y en Tecate.
Pero por lo visto, el operativo no fue hecho del conocimiento de los superiores de estos elementos policiacos y militares, ni antes ni después, ya que la liberación se negoció sin que en las altas esferas de la Fiscalía General del estado, ni de la Secretaría de Seguridad ni de la Secretaría de la Defensa Nacional, se hubiesen enterado.
Eran suyos… y los dejaron ir.