
Tijuana y en general todo México, no estaba preparada para controlar el tráfico de para ese entonces novedosa droga
Fue a mediados del 2018 cuando surgieron en la región los primeros casos de muertes provocadas por el consumo de una droga cuyo nombre en ese momento aún era poco conocida y que hoy es una palabra que ha detonado una guerra de aranceles entre México y Estados Unidos: el fentanilo.
Se trató de tres taxistas que fallecieron en plena vía pública en Rosarito por sobredosis de lo que después se supo, era citrato de fentanilo.
La droga les fue proporcionada por la viuda de otro chofer que había muerto precisamente por efectos de una sobredosis, y sin saber que se trataba de un opiáceo 50 veces más potente que la cocaína, la consumieron como si se tratara de este tipo de estupefaciente.
Tras ello, dos de los choferes murieron en la vía pública y uno más tras ser internado en un hospital, detallaron las autoridades.
Si revisamos los dos datos de que disponemos -taxistas que trabajaban en una ruta de Rosarito-, nos daremos cuenta de que la droga debió haber sido suministrada por personas que se movían en este destino turístico, y que la debieron haber llevado desde Tijuana para enviarla a Estados Unidos.
De acuerdo al New York Times esta droga implicaba en ese entonces, ganancias de 35 mil dólares semanalmente, ya que 10 gramos costaban 400 dólares y se vendían al consumidor por 750 dólares. Hoy estas cifras deben haber sido superadas.
Pero cuidado: su mal manejo puede causar la muerte porque solo debe consumirse una dosis de apenas un miligramo.
Victor Clark, titular del Centro Binacional de Derechos Humanos, explicaba que el citrato de fentanilo “es un opiáceo sintético conocido como White china o China blanca en Estados Unidos y que se puede mezclar con heroína y con cocaína para estirar la droga”.
El 25 de mayo de este mismo 2018, la Policía Federal aseguró un paquete con 30 cajas de fentanilo en el aeropuerto de Tijuana, de donde es enviada a Estados Unidos utilizando menores de edad.
De acuerdo a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en 2017 fueron arrestados 84 de ellos con droga adherida al cuerpo.
Tijuana y en general todo México, no estaba preparada para controlar el tráfico de para ese entonces novedosa droga que hoy ha llevado al presidente de Estados Unidos Donald Trump a imponer aranceles a las exportaciones mexicanas y a dar un plazo a la presidente Claudia Sheinbaum para frenar ese flujo.
El director del Centro Binacional de Derechos Humanos explica que “el momento en que el fentanilo lo comiencen a introducir al mercado local va a cambiar los mercados globales de las drogas y lo que va a suceder es que el número de personas adicta a esa droga van a empezar a morir a diferencia. Es una droga muy adictiva, es 50 veces más potente que la misma heroína la inversión para producirla es mínima y la ganancia es extraordinaria”.
Aunque el Informe de la demanda y oferta de Fentanilo en México: generalidades y situación actual elaborado por el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones en abril del 2024 indica que los primeros casos de consumo del fentanilo en México están documentados desde 2013, es en 2017 cuando surge información sobre su uso ilícito y de las primeras muertes como las ya referidas.