
Tijuana, Tecate, Ensenada, Rosarito y Mexicali son tierra propicia para estas tumbas clandestinas
A Baja California la caracterizan tres tipos de excavaciones, cuyo común denominador es el delito: los narcotúneles, las perforaciones de ductos para robar combustible y las narcofosas.
En el primero de los referidos, destacan los casos de las excavaciones en Tijuana aunque en Mexicali también han sido detectados este tipo de pasadizos.
La ingenuidad y la falsedad de Hollywood les ha llevado a gestar en la mente de los ciudadanos estadounidenses la idea de que los indocumentados cruzan por esos túneles cargando mochilas llenas de drogas, como pago o condición para cruzar de territorio nacional a la tierra prometida.
Nada más lejos de la realidad pues a los dueños de esos cruces subterráneos les conviene mantener en el mayor secreto la ubicación de estos, y de la misma manera corren rumores en el sentido de que aquellos albañiles que excavan dichos túneles.
Se trata de excavaciones cuyas entradas se encuentran en calles y colonias no muy lejanas de las zonas limítrofes con Estados Unidos, y en Tijuana han sido descubiertas en colonias como las de Otay, Castillo, Aeropuerto y varias más.
En nuestro estado, el robo de combustible o huachicol es una práctica frecuente en las zonas agrestes de Tecate como El Hongo y La Rumorosa, donde el control de las tomas clandestinas ha llevado a enfrentamientos entre organizaciones criminales y el Ejército mexicano, entendiendo que ni la Policía Municipal de Tecate pueden actuar contra las bandas de huachicoleros.
De hecho llegaron a registrarse enfrentamientos entre estos grupos criminales y elementos de la Sedena, quienes llegaron a asegurar 9 mil, 15 mil o hasta 22 mil litros de combustible robado, cifras que palidecen frente a los millones de litros de huachicol fiscal al que están vinculados delincuentes de cuello blanco, un delito que ha impregnado con el pestilente olor de la gasolina al ex gobernador Ernesto Ruffo y al ex senador Gerardo Novelo.
En cuanto a las narcofosas, son aquellos terrenos baldíos o patios en casas donde miembros del crimen organizado han sepultado a sus rivales y a veces hasta a sus socios por mil y un razones: traición, robo de droga, robo de dinero o hasta el intento por cambiarse de bando o por delatar a sus cómplices ante las corporaciones policiacas.
Tijuana, Tecate, Ensenada, Rosarito y Mexicali son tierra propicia para estas tumbas clandestinas donde yacen cuerpos que ya se cuentan por miles, desaparecidos cuyos familiares no han cesado en su búsqueda.
Si a los tres tipos de excavaciones les une el delito, otro hilo conductor es la indolencia de nuestros gobiernos y en algunos casos hasta la complicidad, pues ha quedado plenamente probada la alianza entre grupos criminales y gobernantes, los cuales son parte del problema, y no de la solución.