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Cadáveres transfronterizos

El caso es muy similar a uno que hace más de 5 años tuvo lugar en Mexicali

Este fin de semana un hombre que privó de la vida a su novia, condujo desde una ciudad de California hasta Tijuana para deshacerse del cuerpo.
Los hechos ocurrieron en Long Beach, donde un hombre identificado como Erick Almanzar Alcantar, discutió con su pareja hasta golpearla, estrangularla y apuñalarla.
La víctima, Araceli Romero Acevedo, fue colocado por su pareja en el asiento del copiloto de su vehículo, con una chamarra para cubrir las heridas y como si estuviera dormida, su asesino condujo a lo largo de dos horas por el freeway, cruzó la garita del Chaparral y llegó hasta la colonia 10 de mayo, por lo que debió atravesar buena parte de Tijuana.
El caso es muy similar a uno que hace más de 5 años tuvo lugar en Mexicali, en que el cuerpo de una mujer asesinada en Riverside, fue abandonado en un céntrico callejón por el responsable.
La víctima, Rosa Isela Beltrán López, fue estrangulada y su cuerpo envuelto en una bolsa para dormir junto con plásticos, y abandonado en el callejón Colima de la colonia Pueblo Nuevo.
Su esposo, autor del crimen, trajo el cadáver de su pareja hasta territorio nacional donde lo tiró en un afán de deshacerse del cuerpo y con ello eludir a las autoridades. Incluso sus familiares revelan que fue uno de los asistentes al sepelio de la joven mujer.
El común denominador en ambos casos es que las muertes fueron resultado de ataques no premeditados, de ahí el estrangulamiento, es decir discusiones que se salieron de control. Pero además, la idea de ambos hombres es que en México todo se puede, hasta deshacerse de un cadáver y evitar las consecuencias de sus actos.
Esta idea que prevalece en la mente de muchos de nuestros vecinos nos pinta como una tierra sin ley, como un espacio en donde pueden hacer y deshacer a su antojo sin consecuencias legales.