Guzmán López reconoce que el gobierno de Estados Unidos no solicitó, indujo, sancionó, aprobó ni toleró el secuestro.
Finalmente quedó confirmado, esta vez oficialmente en documentos que ya forman parte de un expediente en cortes estadounidenses, que Ismael “El Mayo” Zambada fue secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo del tristemente célebre Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, quien lo entregó a Estados Unidos con la esperanza de que el gobierno de Donald Trump le redujera la condena que le esperaba.
Y es que el hijo del “Chapo” sabía que su captura era inminente -ya había visto dos operativos para detener a su hermano Ovidio, el primero de los cuales fue infructuoso mientras que el segundo lo condujo a una prisión mexicana y después ante el gobierno de Estados Unidos-, pero afirma también que sabía que “El Mayo” estaba a punto de entregarse al gobierno mexicano, a cambio de nada.
¿Y todo para qué, si al final de cuentas habrías de darle a mi alma la peor de las derrotas?, la letra de la canción que interpreta Alberto Beltrán y que cae como anillo al dedo a ambos capos, uno traidor y el otro traicionado, uno con el propósito de conseguir beneficios para su hermano Ovidio, el otro con miras a retirarse, cansado de ser el narcotraficante más buscado del país, huidizo, siempre a salto de mata.
“Sin embargo, Guzmán López reconoce que el gobierno de Estados Unidos no solicitó, indujo, sancionó, aprobó ni toleró el secuestro. También reconoce que, como se discute más adelante, no recibirá crédito de cooperación por el secuestro, y tampoco lo recibirá su hermano”, sentencia el acuerdo de culpabilidad del hijo del “Chapo”.
Nadie habla de las víctimas colaterales de este operativo, pues el ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y ex alcalde de Culiacán, Héctor Melesio Cuén Ojeda, falleció en condiciones que no quedaron esclarecidas, y que un video solo enturbió la realidad pues presentó al político como la víctima de un asalto a mano armada en una gasolinera, a la cual ya había llegado muerto.
La versión de Zambada, según una carta escrita a los pocos días de su secuestro, es que Cuén Ojeda fue atacado en el mismo lugar del encuentro, y que sus escoltas, los del “Mayo” fueron desaparecidos desde entonces.
Sea por hambre de poder -pues dinero les sobraba-, al Mayo, a Cuén Ojeda-, o por ingenuos, uno y otro fueron privados de su libertad y de su vida, respectivamente.