ISLAMABAD, Pakistán.- El Ejército de Pakistán intensificó durante la noche y la madrugada del sábado los bombardeos contra instalaciones militares en el interior de Afganistán, tras declarar que se encuentra en “guerra abierta” con su vecino. La ofensiva incluyó artillería y ataques aéreos en distintas provincias fronterizas.
Cifras enfrentadas y acusaciones cruzadas
El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Mohammad Asif, afirmó que más de 300 fuerzas afganas murieron desde el inicio de los combates, mientras que el ministro de Información, Attaullah Tarar, elevó la cifra a 331 muertos y más de 500 heridos, además de reportar la destrucción de decenas de puestos y vehículos militares.
Kabul rechazó esas cifras. El portavoz adjunto del gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, aseguró que los ataques paquistaníes impactaron zonas civiles en Paktika, Khost, Kunar, Nangarhar y Kandahar, así como campamentos de refugiados en Torkham. Según su versión, al menos 52 personas —en su mayoría mujeres y niños— murieron y 66 resultaron heridas.
El vocero del gobierno afgano, Zabihullah Mujahid, sostuvo que 55 soldados paquistaníes fallecieron en represalia y acusó a Islamabad de negarse a resolver el conflicto mediante el diálogo. Por su parte, Pakistán reportó 12 militares muertos, 27 heridos y un desaparecido.
Escalada por el TTP y crisis humanitaria
Islamabad sostiene que sus operaciones buscan neutralizar al grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), al que acusa de operar desde territorio afgano. Kabul niega dar refugio al grupo y afirma que los bombardeos paquistaníes solo han causado víctimas civiles.
La Organización de las Naciones Unidas advirtió que los ataques representan una grave escalada y elevan el riesgo para la población civil. En la frontera de Torkham, cientos de familias han huido ante los combates, mientras refugiados afganos denuncian falta de alimentos en pleno mes de Ramadán.
El Ministerio de Defensa afgano aseguró que también atacó bases militares paquistaníes en Miranshah y Spin Wam durante la madrugada, en respuesta a los bombardeos, lo que confirma que el conflicto ha pasado de escaramuzas fronterizas a un enfrentamiento militar directo entre ambos Estados.