Aunque ya se sabe quiénes serán los seis aspirantes finalistas que Morena someterá a encuesta en la segunda semana de junio, lo cierto es que hoy, en Baja California, la lista de quienes sueñan con la candidatura a la gubernatura es muchísimo más larga.
La sucesión es un teatro.
Tiene actores y actrices principales, también de reparto; el poder que se mueve tras bambalinas y, por supuesto, guiones que ya vienen escritos. Muchos aparecen en escena, algunos con participaciones breves, otros con protagonismo central.
Morena fijó el 22 de junio como fecha límite para definir a quienes encabezarán las candidaturas a las 17 gubernaturas que estarán en juego el próximo año. Antes de ello, el partido aplicará un primer filtro llamado “sondeo de opinión”, para seleccionar seis perfiles por entidad; bajo la lógica de la paridad en todo, serán tres mujeres y tres hombres.
En realidad, ese sondeo será entre quienes equilibran la entropía del poder cúpular.
A partir de ahí, durante la segunda semana de junio, se aplicarán las encuestas definitivas que serán presentadas como el instrumento de designación.

La versión pública sostiene que quien resulte mejor posicionado será nombrado Coordinador o Coordinadora Estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación, figura que después se convertirá en la candidatura formal.
Lo cierto es que la verdadera encuesta ocurrirá en Palacio.
Pero mientras ese momento llega, actrices y actores ya están en escena.
Además del proceso interno, Morena ha establecido una prioridad clave rumbo a la elección de 2027: confirmar la alianza con el PT y el Partido Verde.
Las negociaciones para la coalición parten de una fórmula bien conocida: la sobre representación legislativa. Es decir, alianzas en 198 de los 300 distritos federales. Bajo ese esquema, una coalición que supere el 40 por ciento de los votos podría alcanzar más de 300 diputaciones federales, pasando el 60% de la Cámara.
Sin embargo, estas negociaciones siguen atrapadas en el marco de la reforma electoral que aún se discute. Las letras chiquita es la que falta, porque la alianza va.
En cuanto a las entidades federativas, el principio es similar: no habrá alianzas totales. La prioridad de las dirigencias es construir coaliciones precisamente en los estados donde habrá elección a gobernador.
En Baja California, la ecuación es más compleja que en la mayoría de las entidades. De ahí que los partidos se preparan para elecciones solitarias.
Pero con las reglas electorales actuales, a Morena le resultaría funcional una alianza solo en nueve distritos y en tres o cuatro municipios.
Eso significa que, si se concreta el acuerdo con el PT y el PVEM, Morena probablemente aceptaría coalición en un municipio grande, además de Ensenada y otro municipio de menor tamaño.
La decisión final dependerá de las evaluaciones políticas, de la correlación de fuerzas internas y, por supuesto, de quiénes terminen encabezando las candidaturas a la gubernatura y a las alcaldías.
Los escenarios son muy variables.
Pienso, por ejemplo, en San Quintín. Si se diera una eventual postulación a la reelección de Miriam Cano, Morena difícilmente podría prescindir del respaldo de sus aliados.
En los otros municipios pesa más lo que decida la oposición.

Por ejemplo, en Mexicali, una ecuación compleja para Morena sería enfrentar a Gustavo Macalpin en una eventual alianza PAN–MC frente a un Armando Samaniego o una Alejandra Ang.
En ese escenario, Morena elevaría considerablemente el valor de los seis o siete puntos que suelen aportar sus aliados del PT y PVEM.
El cálculo sería distinto si el PAN terminara postulando a Eva Vásquez, mientras Movimiento Ciudadano llevara a Daylín Ruvalcaba. De ser así, Morena podría apostar a que PT y PVEM obtengan por su cuenta una regiduría, que posteriormente se sume a la planilla ganadora de Morena.
Pero regresando al tema de la gubernatura, el abanico de aspirantes dentro de Morena para el sondeo de opinión es amplio.
Por el lado de las mujeres aparecen las presidentas municipales Norma Bustamante, de Mexicali, y Claudia Agatón, de Ensenada; la ex alcaldesa de Tijuana Montserrat Caballero, la diputada federal Evangelina Moreno y la senadora Julieta Ramírez. Incluso no descartaría que en algún momento se mencione también a la diputada federal Nancy Sánchez.
Desde el gabinete estatal no se observa una figura femenina con posicionamiento suficiente para entrar con fuerza en la competencia. La más conocida sería la secretaria de Educación, Irma Martínez, aunque se encuentra muy alejada de las dinámicas internas de Morena.
De todas ellas, solo tres llegarán a la encuesta final.
En el caso de los hombres, la lista es aún más amplia.
Recién sumado aparece Catalino Zavala Márquez, vocero de Morena. También están Jesús Alejandro Ruiz Uribe, ex delegado de Bienestar; Ismael Burgueño, alcalde de Tijuana; el diputado federal Fernando Castro Trenti; y el senador Armando Ayala.

Desde el gobierno estatal se mencionan Netzahualcóyotl Jáuregui, actual secretario de Bienestar, y Alfredo Álvarez, secretario general de Gobierno.
Pero aún hay más nombres que buscan ser tomados en cuenta, como el empresario José Luis López, entre otros personajes cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum desde su época de “corcholatas”.
Incluso podría aparecer Marco Blásquez, ex senador y ex diputado, quien podría intentar la jugada de corcholata externa.
La mayoría de estos perfiles proviene de Tijuana. Si existiera un sondeo estrictamente ciudadano, las preferencias en esa ciudad aparecerían muy dispersas, mientras que en Mexicali todo indica que Netza Jáuregui mantiene un nivel importante de conocimiento político.

Pero insisto, el sondeo verdadero será el de la cúpula, que empujará a sus cartas para que pasen a la siguiente etapa.
Tanto mujeres como hombres tendrán que presentar asideros reales de conocimiento popular y territorio caminado. Nadie surgirá de la nada. No existen ases bajo la manga.

Así que las y los aspirantes necesitarán tres cosas:
apoyo en las fuerzas nacionales, kilómetros recorridos en territorio y presencia constante en las pantallas.
Esa es la fórmula para identificar a las y los finalistas.
Y si usted hace las cuentas, puede contarlos con una mano.
Ya sabe cuáles son las cartas que están sobre la mesa de Palacio.
Es obvio llevan mayoría en la zona costa.