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Vicente: olvidado por su madre y olvidado por la ley

La muerte del menor Vicentito de 3 años de edad ha provocado opiniones encontradas entre la opinión pública en Baja California, entre quienes consideran que su madre es víctima de una suma de circunstancias adversas y quienes exigen un castigo ejemplar.

El niño, olvidado por su madre durante 13 horas dentro de un auto en bajo el calor de Mexicali, ha pasado a segundo plano en una discusión que se centra en el entorno de sus padres.

Por un lado, y a propuesta del Ministerio Público, Roxana N fue vinculada a proceso bajo cargos de homicidio por omisión con dolo eventual -cargos que la defensa buscaba reducir a homicidio culposo.

En efecto: es un hecho que la madre del niño no buscaba que su hijo muriera, pero visto el desenlace en un panorama más amplio, los elementos concurrentes: alcohol, negligencia, antidepresivos y otros más. Recordemos que según datos duros, la mujer llegó a su casa a las 11 de la noche pero que permaneció despierta y activa en redes sociales hasta las 5 de la mañana, para despertar a las 13 horas, cuando el menor ya había fallecido.

También están las voces de quienes consideran que el castigo de haber perdido a su hijo ya es suficiente para la mujer, lo que equivale a justificar -valga el ejemplo burdo-, que un fanático del equipo América mate a un seguidor del Guadalajara por el mero hecho de considerarse el fanático número uno del equipo azulcrema.

Las redes sociales, enzarzadas en una carnicería digital, también han volteado hacia el padre ya que la defensa solicitó que la imputada sea juzgada desde la perspectiva de género, debido a los actos de violencia cometidos por su esposo, de quien se informa que tiene expedientes abiertos por denuncias ante la Fiscalía de Justicia del estado, y que en 2024 fue detenido por policías municipales.

La polémica se ha centrado en la pugna entre padre y madre y ha olvidado los derechos del menor, y toca a la representación social hacerlos valer, pues como lo puntualizó la representante del Ministerio Público, “olvidar 13 horas a un niño no es un accidente”.

Si bien la Fiscalía exige un castigo de 15 años de prisión, la sentencia podría ser menor ya que hay muchas lagunas en nuestra legislación respecto a este tipo de casos. Y aunque las voces más ardientes exigen la pena de 50 años de prisión, como lo establece el Código Penal por homicidio agravado por razón de parentesco, las acciones de la madre del niño Vicente tampoco encuadran en este concepto.

Durante la audiencia, Roxana dijo que “no me voy a cansar de pedirle perdón a mi hijo por lo que sucedió”, pero no dice “por lo que yo hice”, un caso similar al de Erika Herrera quien tras ejecutar de al menos seis disparos a su nuera, Carolina Flores, declaró que “el arma se disparó sola”.

También agrega que “No me parece justo que se me señale en la forma en que he sido señalada, pero a fin de cuentas entiendo que es el trabajo de cada uno de los presentes”, como si la imagen que la autoridad y las redes proyectan de su persona fuera más importante que la vida del menor que dejó fallecer. Porque entre los miles comentarios vertidos, hay uno de solo siete palabras que resulta contundente: “Pero no se te olvidó el celular”.