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Sedena busca nuevos cazas para reemplazar F-5

CIUDAD DE MÉXICO.- La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) inició la evaluación de nuevas aeronaves de combate para sustituir a los veteranos cazas F-5 Tiger II de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), con la intención de fortalecer la vigilancia y defensa del espacio aéreo nacional.

Analizan compra de 12 aeronaves

Fuentes federales señalaron que la dependencia, encabezada por el general Ricardo Trevilla Trejo, contempla adquirir 12 nuevos aviones de combate a partir de 2028 para reemplazar la flota de cazas Northrop F-5E/F Tiger II, incorporada a la Fuerza Aérea Mexicana en 1982.

De las diez aeronaves adquiridas originalmente, únicamente tres continúan en operación, por lo que la Sedena ya analiza diversas alternativas disponibles en el mercado internacional de defensa.

Entre las opciones consideradas se encuentran los aviones Gripen E y Gripen F fabricados por la empresa sueca Saab, cuyos representantes realizaron recientemente una presentación a mandos de la Fuerza Aérea Mexicana encabezados por el general piloto aviador Román Carmona Landa.

Gripen, una de las principales opciones

Los modelos Gripen E y Gripen F tienen un costo superior a los 100 millones de dólares por unidad y destacan por sus sistemas avanzados de radar, guerra electrónica y armamento, además de menores costos de operación y mantenimiento en comparación con otros cazas de características similares.

Recientemente, Saab presentó el primer Saab JAS 39 Gripen F destinado a la Fuerza Aérea de Brasil, una variante biplaza diseñada para misiones de ataque, interdicción, reconocimiento y entrenamiento avanzado.

Según sus especificaciones, la aeronave cuenta con sensores de última generación, sistemas capaces de interferir radares enemigos, equipos de inteligencia electrónica y la capacidad de despegar y aterrizar en carreteras o pistas improvisadas.

La búsqueda de nuevos cazas ocurre en un contexto internacional marcado por una creciente demanda de equipo militar, impulsada por conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones en Medio Oriente, factores que han incrementado la competencia global por aeronaves de combate de última generación.