
En nuestra frontera es urgente tomar acciones que prevengan tragedias por la circulación de camiones con carga peligrosa
A casi un mes de la tragedia de Iztapalapa en que una pipa cargada con 50 mil litros de gas se incendió y dejó un saldo de más de 30 personas muertas y 53 heridas, el gobierno de la Ciudad de México anunció las medidas que regularán el transporte de carga peligrosa.
Como siempre, ahogado el niño tapado el pozo, pues este tipo de medidas debieron haber sido instrumentadas desde hace mucho tiempo, no solo en la capital del país sino en todo el territorio nacional.
En nuestra frontera es urgente tomar acciones si no iguales que las de la capital del país, prevengan tragedias por la circulación de camiones con carga peligrosa, ya que no estamos exentos de que una unidad en mal estado o que circule por vialidades congestionadas provoque una catástrofe.
Por principio, el gobierno capitalino fijó un límite de 30 kilómetros por hora para los camiones que transporten carga peligrosa, un horario de circulación restringida de las 10 de la noche hasta las 5 de la mañana.
Asimismo, rutas de circulación definidas, puntos de revisión aleatoria, supervisiones de la Secretaría de Energía, licencia especial emitida por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y multas al doble en caso de infringir estas y otras restricciones.
Como vemos, algunas de estas medidas son de índole federal por lo que el gobierno de Baja California bien puede coordinarse con dichas dependencias a fin de evitar que en nuestra entidad se registre una tragedia similar.
No esperemos a que se ahogue el niño en uno de nuestros municipios, y que una tragedia nos devuelva a una realidad en la cual haya vidas en juego.
Sobra decir que ya ha habido accidentes en Tecate, en Tijuana y en otras de nuestras ciudades, por lo que desatender estos avisos sería una negligencia.