New York Times

Canadá cumple 150, pero un coro silencioso no está celebrando

(Angela Lewis/The New York Times)

TORONTO ⎯ Suena como un oxímoron: un coro operístico silencioso. Pero revivir una ópera que indaga la relación cargada de Canadá con su población indígena mientras la nación celebra su 150 aniversario demandaba un enfoque poco ortodoxo.

La ópera, “Louis Riel” de Harry Somers, cuenta la historia de Riel, quien lideró dos levantamientos en el siglo XIX contra la joven nación de Canadá, ayudó a fundar Manitoba y fue colgado por traición. Cuando se montó la primera vez aquí hace medio siglo ⎯ fue encargada para el centenario de Canadá ⎯ muchos vieron la ópera, que enfrenta a católicos francoparlantes contra protestantes de habla inglesa, como una alegoría sobre Quebec y sus sueños de separatismo.

Pero la historia no es estática, y la obra está siendo presentada por la Compañía de Ópera Canadiense bajo una luz diferente: como una exploración del maltrato que dio Canadá a su población indígena. Riel era líder de los Métis, un grupo de mestizos con ancestros indígenas y europeos, y la ópera gira en gran medida en torno de los esfuerzos de Canadá para privarles de sus tierras y derechos; temas que la nación ha estado tratando de resolver de nuevo en los últimos años. El gobierno canadiense se disculpó formalmente por su trato a los pueblos nativos en 2008 y emitió un reporte hace dos años que concluyó que su política de forzar a los niños aborígenes a acudir a internados escolares abusivos “puede describirse mejor como ‘genocidio cultural’”.

La obra plantea cuestiones espinosas sobre la apropiación cultural. No es un tema fácil para el escenario operístico, especialmente dada la escasez de cantantes de ópera indígenas. Pero en vez de asumir el enfoque de muchas otras compañías operísticas ⎯ que rutinariamente usan maquillaje y disfraces para transformar a sus cantantes y coros en los soldados egipcios de “Aida”, los cortesanos chinos de “Turandot” o las geishas japonesas de “Madame Butterfly” ⎯, Peter Hinton, el director de “Louis Riel”, optó por algo diferente: un coro silencioso, compuesto de artistas Métis e indígenas con ropa moderna.

“Están en toda la acción, enmarcan la acción, resisten la acción, y se ven afectados por todo lo que sucede, pero se mantienen en silencio”, dijo Hinton poco antes de un ensayo. “Así que se da de inmediato una especie de dicotomía en la producción entre la voz y el silencio. ¿Dónde es el poder de la voz, y dónde es ruido? ¿Dónde es resistencia y protesta en silencio, y dónde es opresión?”

La ópera, con su recorrido histórico y su mezcla de fragmentos atonales, melodías folclóricas, canciones populares y elementos electrónicos, es considerada por algunos como la gran ópera canadiense. Pero después de unas cuantas primeras reposiciones, permaneció durmiente, sin ser interpretada por compañías profesionales durante décadas. Alexander Neef, quien ha puesto énfasis en la ópera canadiense desde que fue designado director general de la Compañía de Ópera Canadiense en 2008, se sintió atraído por el desafío.

“Hay este tema indígena justo en el centro de la obra”, dijo Neef en una entrevista tras bastidores. “Solo que no estuvo mucho en la mente de todos en el 67. Esto es algo que te grita que lo abordes. Esa es la gran oportunidad de hacer esta ópera en 2017, que uno puede decir que este es el momento de convertir ese conflicto entre la Canadá británica y canadiense en un triángulo, y añadir ese componente indígena, o realmente sacarlo a relucir”.

Hinton ⎯ quien, en sus años como director artístico de teatro inglés en el Centro Nacional de las Artes en Ottawa, se propuso producir obras de artistas indígenas cada temporada ⎯ trabajó para modificar “Louis Riel” sin alejarse demasiado del texto. Reimaginó una escena de cacería de búfalos que originalmente presentaba a un grupo tumultuoso de hombres Métis, retirando la bebida y las “mujerzuelas” que fueron incluidas en la escena original y usando un nuevo texto en Michif, la lengua de los Métis. Transformó el personaje histórico de Poundmaker, el jefe Cree, en un papel parlante para que pudiera ser interpretado por Billy Merasty, un célebre actor y escritor de ascendencia Cree, y dio la música de Poundmaker a otro personaje interpretado por un cantante no nativo.

“Fue importante para mí que lo que no debíamos hacer era ponerles pelucas y maquillaje a actores blancos y tratar de hacer pasar a alguien por algo más”, dijo Hinton. “No hay intento de disfrazar la etnicidad de alguien. Tenemos actores indígenas que interpretan personajes indígenas, tenemos actores blancos que interpretan a personajes Métis, tenemos actores Métis que interpretan a personajes blancos”.

Otro problema fue más complicado: una de las arias más famosas de la ópera, “Kuyas”, la cual canta la esposa de Riel en Cree a su bebé, realmente se basó en música de la canción de duelo de otro pueblo, los Nisga’a, llamada “Canción de Skateen”. Dylan Robinson, un experto en artes indígenas de Queen’s University en Kingston, Ontario, informó a la compañía de ópera que la canción se suponía que debía ser cantada solo por quienes tienen los derechos hereditarios de la misma.

Neef dijo que supuso que Somers, quien murió en 1999, había considerado a la música como material folclórico “no diferente de la manera en que Bartok había coleccionado las canciones de Transilvania y las integró en su obra”. Pero la compañía aceptó reunirse con miembros de los Nisga’a, los Métis y otras Primeras Naciones; incluir una nota sobre el tema en el programa de la ópera; y reconocer a los Nisga’a en un discurso en la noche inaugural.

Algunos actores indígenas rechazaron invitaciones para tomar parte en la producción, no queriendo participar en ninguna celebración del 150 aniversario de Canadá. A otros les preocupaba que Russell Braun, el barítono canadiense que canta el papel de Riel, no fuera de ascendencia Métis. Pero varios miembros del elenco de herencia Métis e indígena dijeron que ellos pensaban que el proceso había valido la pena.

“Quizá he bloqueado la conexión con ‘Canadá 150’, pero estoy tratando de verlo como algo diferente”, dijo Jani Lauzin, una cantante, actriz y cineasta cuyo padre era Métis, y quien canta las primeras líneas de la ópera. Dijo que había anhelado modelos de rol artísticos indígenas mientras crecía. “Supongo que espero que, en cierto grado, haya jóvenes indígenas que vean esto y digan: ‘¡Ópera! ¡Quiero ser cantante de ópera!’”

Y Cole Alvis, quien es de ascendencia Métis, irlandesa e inglesa y quien interpreta un nuevo personaje llamado el Activista, dijo que esperaba que la experiencia alentara futuras óperas creadas y actuadas por artistas indígenas; y que el coro silencioso tuviera impacto.

“Eso es con lo que quiero que se vaya el público”, dijo. “Deseando escuchar la ópera donde lleguemos a cantar”.

Michael Cooper
© 2017 New York Times News Service

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