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Candidatos de pantalla

Ricardo Salinas Pliego, quien a su atuendo ya sumó el sombrero para usufructuar la imagen del alcalde Carlos Manzo

La oposición derrotada está hambrienta de figuras y de mártires que le representen en los próximos procesos electorales y en una narrativa que busca minimizar los logros oficiales y maximizar sus errores y los hechos de violencia que registra nuestro país.

El desgaste de las figuras políticas ha hecho que los ciudadanos volteen hacia figuras salidas de los medios de comunicación, principalmente la radio y de la pantalla, sean actores, conductores de noticias y hoy empresarios.
Algunos de estos cuadros han ganado elecciones y en contados casos han logrado un buen desempeño en los cargos de elección popular o en diversos puestos de la función pública, porque a su presencia mediática han sumado la preparación.

Otros han perdido o se mantienen en preparación para subirse al ring cuando llegue el momento de ponerse los guantes, pues ya están allanando el camino para una carrera política.

Pero hoy tenemos en los vestidores, con guantes, botines, calzoncillo brilloso, bata de seda al empresario Ricardo Salinas Pliego, quien a su atuendo ya sumó el sombrero para usufructuar la imagen del alcalde Carlos Manzo

Detrás de su intentona por ser postulado candidato, Salinas Pliego no defiende los intereses de los mexicanos, tal como pregona, sino el freno de pagos de los impuestos no cubiertos por sus empresas, así como los correspondientes juicios que pesan sobre Televisión Azteca y Elektra cuyas deudas ascienden a más de 33 mil millones de pesos.
SI bien hay irritación en nuestro México por la violencia, la inseguridad, el avance del crimen organizado y muchas carencias en materia educativa y de salud, es urgente que los ciudadanos sepan diferenciar entre un candidato con aspiraciones legítimas y una persona que busca aprovechar las circunstancias para acarrear agua a sus molinos, y ese es el caso de Salinas Pliego.
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