Tijuana entra ya en la espiral del caos vehicular propio de la temporada decembrina, el cual afecta puntos neurálgicos como la Zona Río, la Zona Centro, la colonia Federal y el área de Otay, entre otros, pero esta vez lo hace en medio de la indolencia del gobierno de la ciudad.
Ya desde la realización de los conciertos organizados por el Ayuntamiento de Tijuana, fue notoria la ausencia de elementos de Tránsito que coordinaran la circulación en un punto tan neurálgico como las glorietas de la Zona Río por las que los automovilistas acceden a la garita de San Yisidro.
Los choques, incidentes automovilísticos y tiempos de espera inusuales para los conductores, comenzarán a ser la constante a partir de los días previos al Día de Acción de Gracias y desde mediados y hasta fines de diciembre por obvias razones.
Y como si el panorama no fuera tan complicado, grupos de ciclistas organizaron sus caravanas en la Zona Centro en días y horarios sumamente complicados, en los que hasta su vida está en riesgo considerando que algunos conductores que llegan a la Zona Centro, lo hacen tras haber atravesado el viacrucis de la Zona Río y que están en alta probabilidad de conducir estresados y sin considerar a los ciclistas.
Están dadas las condiciones para que, por negligencia, por desconocimiento, por malas condiciones mecánicas, se registre un accidente de considerables alcances en los puntos referidos, si el gobierno municipal de Tijuana no pone orden en esas y otras vialidades de la ciudad donde es necesaria la intervención de Tránsito municipal.