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Cerveceros logra su primera Serie Mundial

ST. PETERSBURG, Florida.- El equipo del mercado más pequeño de MLB. El equipo que tantas veces fue lo suficientemente bueno para competir, pero terminó cayendo ante rivales de mayor poderío. El equipo que ha visto desfilar a sus estrellas mediante múltiples cambios, siempre perfeccionando, renovando y reforzando su roster con talento adquirido de manera astuta. El equipo que le dio una oportunidad a un dirigente de más de 60 años, cuya única experiencia al mando en Grandes Ligas había sido como interino, y lo vio construir una cultura de cariño y risas.

Hoy ganaron 4-1 y acabaron la serie en 5 juegos para s primer título en Serie Mundial.

Ese es el equipo que ganó la Serie Mundial del 2026. Y estos Cerveceros, que acaban de conquistar el primer título en la historia de la franquicia y le dieron a Milwaukee su primer campeón de béisbol desde los Bravos de 1957, fueron un verdadero equipo en todo el sentido de la palabra.

Nadie daba a los Cerveceros de Milwaukee como favoritos antes de la temporada y casi nadie apostaba por ellos en octubre, porque parecía que siempre había equipos con más estrellas interponiéndose en su camino hacia la gloria.

Pero este año fue diferente. Esta vez, nada pudo detener a unos Cerveceros que se impusieron 4-1 sobre los Rays de Tampa Bay en el Juego 5 del Clásico de Otoño, la noche de este miércoles en el Tropicana Field, de la misma manera en que ganaron tantos otros encuentros: superando a su rival con disciplina y una precisión letal, encontrando huecos, espacios y debilidades para aprovecharlos una y otra vez.

Respaldados por 5.2 innings en blanco de su joven estrella Jacob Misiorowski, favorito para ganar el Premio Cy Young, y su habitual ofensiva basada en ataques oportunos, los Cerveceros tomaron ventaja temprano y nunca miraron atrás. Así dejaron atrás de manera contundente la pesadilla del Juego 4, cuando una derrota en el 12do inning frustró la celebración con champaña que parecía destinada a producirse en la madrugada de ese día. Al final, aquel doloroso tropiezo quedó reducido a una simple nota al pie de su gloriosa historia de octubre.

Aunque los Cerveceros se quedaron a las puertas de convertirse en el primer equipo de MLB en barrer tanto una Serie de Campeonato como una Serie Mundial, ambas al mejor de siete juegos, su particular estilo de béisbol fue un verdadero espectáculo. La tenacidad colectiva de este equipo resultó imposible de superar.

Ni para unos Padres que llegaban encendidos a la Serie Divisional de la Liga Nacional.

Ni para unos Dodgers que venían de conquistar dos títulos consecutivos.

Y tampoco para unos Rays que habían dominado la Liga Americana.

El carismático y espontáneo dirigente de Milwaukee, Pat Murphy, quizás recibió una llamada de su ídolo Bruce Springsteen antes de la Serie Mundial, pero fue su equipo el que demostró quién mandaba realmente.

El Juego 5 fue un reflejo de todo lo ocurrido durante el mes.

Jugando por ellos mismos, por la memoria del legendario Bob Uecker y por una ciudad y una región tan sedientas de un campeonato de Serie Mundial que decenas de miles de aficionados viajaron hasta el Tropicana Field, los Cerveceros mostraron una actitud desafiante durante toda la noche.

Drew Rasmussen abrió por los Rays con poco descanso, aunque, después del maratónico Juego 4, técnicamente todos estaban en la misma situación. El derecho lanzó cuatro innings para Tampa Bay y estuvo más efectivo que en su presentación del Juego 2.

Sin embargo, como suele sucederles a los lanzadores que enfrentan a estos Cerveceros, Rasmussen terminó siendo víctima de un par de batazos bien colocados que quedaron fuera del alcance de los defensores de los Rays en el segundo episodio.

En los últimos años, los Cerveceros, bajo la dirección del presidente de operaciones de béisbol Matt Arnold y una gerencia que combina magistralmente el análisis avanzado de datos con el tradicional trabajo de los escuchas, se han despedido de jugadores importantes y consagrados como Josh Hader, Corbin Burnes, Willy Adames y Freddy Peralta.

Todo ello mientras buscaban, mediante cambios y el desarrollo de talento, construir el equipo que finalmente pudiera conquistar el tan anhelado campeonato.

Estos Cerveceros terminaron octubre con marca de 11-2, completando una marcha metódica e implacable hacia su victoria número 114 del año.

Y una victoria que desató una celebración que llevaba décadas gestándose en Milwaukee.

Con información MLB