
La necesidad de crear por primera vez un registro poblacional que incluya a los menores de edad
El gobierno federal que encabeza Claudia Sheinbaum aprobó reformas que permiten que la Clave Única de Registro de Población cuente con fotografía y huellas dactilares, para crear la Plataforma Única de Identidad, un sistema del cual México carece hasta hoy.
Nuestra única identificación oficial válida para llevar a cabo todo tipo de trámites es la credencial que emite el Instituto Nacional Electoral, pero esta conlleva muchos problemas.
Por principio, la emisión de la INE como al conocemos los mexicanos, está restringida durante largos periodos de tiempo previos a los proceso electorales, tal cual ocurre en este año electoral, en que elegiremos a los jueces y magistrados del Poder Judicial.
Lo anterior limita a quienes han perdido o tienen vencido dicho documento, para llevar a cabo trámites tan sencillos como puede ser el cobro de un cheque hasta la inscripción de sus hijos en las escuelas, o su registro ante los programas sociales del gobierno federal.
A todas luces ha sido injusto para los mexicanos que nuestra identidad quede sujeta al mismo instrumento que utilizamos para los comicios, pues estamos a expensas de tiempos electorales y de una demanda del documento con el que obtenemos un pasaporte, una carta de adulto mayor, para poder viajar ya sea en avión o por carretera, para abrir una cuenta bancaria y varios etcéteras.
Pero no fue solo por separar ambos documentos y darle credibilidad a una CURP que hasta hoy se había convertido en un mero membrete, sino la necesidad de crear por primera vez un registro poblacional que incluya a los menores de edad, quienes por obvias razones solo podían tramitar su INE hasta cumplir los 18 años.
Lo anterior ha dejado en la indefensión a millones de niños y adolescentes cuya identidad solo puede ser avalada con documentos escolares, cuando los tienen, o con algún otro tipo de comprobante de dudoso valor.
Mayores y mejores sistemas de identificación de su población han creado regímenes totalitarios que los que México ha tenido por décadas, pues recordemos que incluso bases de datos como las del INEGI y otras instituciones, tienen amplios márgenes de variación. Tan solo Tijuana que oficialmente cuenta con menos de 2 millones de habitantes, es víctima de un conteo que no toma en cuenta a la población flotante, ya sean connacionales o extranjeros, lo cual nos pone en desventaja en materia de participaciones federales y de otros programas federales.
Por eso ahora retomando el slogan del citado instituto, esperamos que nos cuenten bien.