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Desaparecidos en Ensenada

Al final, los homicidas, porque eso son aunque sus actos sean culposos y no dolosos, gozan de su plena libertad

México no está para seguir perdiendo a su juventud a manos de grupos criminales o de miembros de corporaciones policiacas

El caso de jóvenes desaparecidos en el Valle de Guadalupe de Ensenada, en el que al parecer estuvieron implicados policías municipales del puerto, nos deja un mal sabor de boca al saber que se trata de elementos de una corporación cuya misión principal es proteger a los ciudadanos.

Aunque el caso aún está en proceso de investigación, levanta sospechas el hecho de que se tratara de un caso que involucra a un grupo de jóvenes que hacían labores en un rancho en las inmediaciones de la zona urbana de San Quintín.

Lamentablemente esta pareciera ser al constante, llámese Ayotzinapa en Guerrero o ahora Teuchitlán, en Jalisco: jóvenes que acuden con un propósito, una manifestación en el primer caso, una búsqueda de empleo en el segundo y que acaban por desaparecer.

Aunque no se trata de comparar cifras ni de jugar competencias para saber que estado de la República suma más muertes, el hecho real es que la sola pérdida de una vida es una tragedia.

Incluso en el caso de Tijuana, donde el comerciante Jorge Alberto Cantero fue asaltado, asesinado y carbonizado por policías municipales durante el gobierno de Montserrat Caballero, esa sola muerte es una tragedia.

Ahora en el caso de los 5 jóvenes desaparecidos en el Valle de Guadalupe, cinco policías municipales fueron detenidos por elementos de corporaciones estatales y federales, ante la gravedad del asunto, mientras que 3 se encuentran prófugos.

El 7 de marzo, familiares de algunos de los desaparecidos como lo son Édgar Mayorga y Josué Tiznado, denunciaron que patrullas municipales irrumpieron en una vivienda de donde se llevaron a los detenidos los cuales no fueron presentados ante la superioridad.

Finalmente fueron descubiertos 5 cadáveres en una fosa clandestina en la zona llamada Valle Tranquilo, por lo que las indagatorias llevaron hasta los oficiales hoy detenidos.

México no está para seguir perdiendo a su juventud a manos de grupos criminales o de miembros de corporaciones policiacas que en el caso más probable, tienen nexos con ese tipo de organizaciones delictivas.