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El vecino cochino

Juan arturo Salinas

En contraparte, México y particularmente Baja California le corresponde a nuestros vecinos con tremendos derrames de aguas negras residuales

Nos quejamos y con elementos de prueba, que Baja California es el cuarto de máquinas de los vecinos del norte, o como lo dijera alguna vez el ex presidente Ronald Reagan, el patio trasero.

Somos algo así como el traspatio de la caldera o “boiler” -derivado del término hervir en inglés-, el almacén de gas y de combustible así como el generador de energía eólica.
Las instalaciones de Sempra Energy o Energía Costa Azul, el parque eólico La Rumorosa del Mexican Power Group, filial mexicana de Cannon Power Group, y otras más que han rebautizado sus nombres al español a fin de evitar rechazos por sus nombres extranjeros, son prueba de lo anterior.

Ninguna o pocas de estas empresas -regasificadoras o generadores eólicas y varias más-, podrían haber conseguido la aprobación del gobierno de California para haberse instalado en su territorio.

En contraparte, México y particularmente Baja California le corresponde a nuestros vecinos con tremendos derrames de aguas negras residuales que han provocado el cierre de playas de ciudades como Imperial Beach, que hasta septiembre pasado “cumplió 1000 días de cierre de playas debido a la actual crisis de aguas residuales de Tijuana.

El hito de los 1000 días se cita a menudo cuando se habla de la crisis, y es cierto, pero puede ser confuso: la costa de Tijuana Slough, que es el tramo más al sur de la costa de IB, ha estado cerrada desde diciembre” según información en redes.

Es por eso que la Sección Estadounidense de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (USIBWC) pondrá en marcha la rehabilitación y ampliación de la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales de South Bay en San Diego, California.

De acuerdo a la International Boundary and Water Commission o USIBWC por sus siglas en inglés, “los primeros trabajos del proyecto, que se iniciarán este año, incluyen el establecimiento de un sistema de desviación de las instalaciones centrales y de desarenado para realizar una evaluación estructural a profundidad de las estructuras existentes, a lo que seguirán reparaciones de concreto en el año entrante.

“Las obras están siendo financiadas conjuntamente por la USIBWC y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. para duplicar la capacidad de la planta y minimizar en gran medida los flujos transfronterizos de aguas residuales procedentes de Baja California, México”.

En suma, el proyecto financiado con recursos del vecino país buscan reducir el impacto de las aguas negras que en México no hemos podido tratar, y que son vertidas al océano sin tener la capacidad de reutilizarlas.

Se trata pues de una especie de venganza involuntaria en contra de un estado que tiene estrictas regulaciones en materia de medio ambiente, pero que nos deja sin un valioso recurso como es el agua, cuya escasez ya estamos pagando caro.