Claudia Sheinbaum parece haber perdido el relato público y el dominio de la política mexicana ante Donald Trump, pero al mismo tiempo le abre una oportunidad histórica de barrer la casa.
El bienestar del pueblo de México y la sostenibilidad del proyecto de izquierda, por extraño que parezca, podría depender de la postura de los Estados Unidos.
Sobre el relato

Según Massive Caller, 7 de cada 10 personas cree que el gobernador de Sinaloa es cómplice del cártel de Sinaloa.
Difícilmente cualquier lista de narco políticos impulsada por los Estados Unidos no tendría credibilidad.
La guerra por el relato público en medios de comunicación y redes sociales no se imponen de la nada en el ambiente político o sentimiento popular.
El humor social surge de las condiciones de la población y la expectativa de su futuro. Por lo tanto, la disputa por el relato público lo es por la radicalización o tolerancia de dichos sentimientos populares.
Los medios y las redes sociales no operan en el vacío, sino que son herramientas para amplificar mensajes; el éxito de un relato político depende de tres factores que van mucho más allá de la propaganda y son la realidad, los valores y las creencias.
De esto la población conversa en las familias, iglesias, mercados, trabajo, sindicatos y demás grupos de convivencia cotidiana.
Aunque la disputa política presenta realidades alternas, el relato que se impone es lo que la gente ve, oye y siente.
Sobre el poder político
Donald Trump incide no sólo el discurso público en México, sino el escenario político mexicano.
A pesar de lo variado y complejo de la relación bilateral, es fácil entender quien impone los escenarios, como la nueva “guerra contra el “narco terrorismo” y los “narcos políticos”.
México es dependiente energético, tecnológico, alimentario, comercial, financiero y cultural de los Estados Unidos. El dominio norteamericano sobre nuestro país es tan grande, que no necesita invadirnos para desestabilizarnos y cambiar de régimen.

Claudia Sheinbaum debe priorizar la supervivencia del Estado Mexicano, la 4T, su presidencia, y la vida de decenas, cientos o miles de mexicanos en una guerra que se perderá sin siquiera iniciarla.
Para ello le urge resolver el dilema de entregar a los supuestos “narcos políticos” antes de que Estados Unidos continue avanzando en la narrativa de que Morena es un “narco partido” y por consecuencia, México sea un “narco estado”.
La correlación de fuerzas militares y económicas establecen que es el derecho y la justicia de los Estados Unidos, que se impondrán a la justicia y leyes mexicanas por la vía pacifica o la vía de las armas.
México cuando rechazó la propuesta de Alemania quizá perdió en tiempos de Lázaro Cárdenas la oportunidad de cambiar el curso de la historia mundial, hoy solo debe sobrevivir y adaptarse.

Sobre la viabilidad de la 4T
Este gobierno de izquierda tiene además la obligación de hacer todo lo pacífico posible, para mantener fuera del gobierno federal a la derecha neoliberal, aunque eso la empuje a hacer las concesiones que los Estados Unidos exige.
El declive de Washington, luego de haber alcanzado el máximo poder logrado por cualquier imperio sobre la tierra, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los inicios de este siglo, obligan a Trump a reafirmar su control sobre México.
El esfuerzo del BRICS y otras naciones de desdolarizar su comercio, desarrollar armas hipersónicas y nucleares, desplegar nuevas tecnologías e inteligencias y fortalecer su propia cultura; hacen que Estados Unidos reafirme su dominio sobre México.
La única salida de la presidenta a la crisis binacional es convencer a Donald Trump de cambiar o suavizar su postura, o deberá meter a la cárcel a los que se desviaron del camino del progresismo social, del humanismo mexicano y la izquierda.
De lo contrario, los avances de justicia social, como el aumento al salario mínimo y vacaciones, disminución de la jornada laboral, la creación de nuevas universidades públicas, y la red de apoyos y becas de bienestar, también se perderán junto con la soberanía nacional.

La presidenta no sólo debe enfrentarse a los grandes capitales que siempre excluyen a la mayoría de la población de los beneficios de la política y el gobierno, sino incluso, a sus propios compañeros del movimiento que se traidores de la Cuarta Transformación.
Del éxito de Claudia Sheinbaum depende el bienestar de la gente más desfavorecida, de la clase trabajadora excluida de la justicia social y el estado de bienestar.
Al final, de eso se trata, de cuidar y proteger a la prole, no de proteger a una banda de ambiciosos delincuentes que utilizaron el poder para servirse a ellos mismos y no al pueblo.
La guerra de clases no ha terminado, su marcha larga y amarga no debe detenerse por el chovinismo de políticos miopes o corruptos oportunistas en Morena y ña izquierda.
Donald Trump le está dando la oportunidad a Claudia Sheinbaum de barrer la casa. Para ello cuenta con el apoyo del pueblo, y eso incluye a las fuerzas armadas.