
Su renuncia no fue casual, pues fue alentada desde el Centro de Gobierno de Mexicali y desde el propio Hipódromo Caliente
Hizo mucho escándalo para renunciar a una simple suplencia, pero el propósito era jalar reflectores que de otra forma no se fijarían en él, y tal como lo refieren algunas columnas difundidas este lunes, el personaje es de cuidado.
Se trata de Francisco Krauss Villalpando, suplente del regidor del Partido del Trabajo Joel Fabián Guardado Reynaga, “El Tuki”, quien se acercó al proyecto del ex gobernador Jaime Bonilla poco antes del inicio de las campañas políticas que desembocarían en las elecciones del 2 de junio de este año.
Pero su renuncia no fue casual, pues fue alentada desde el Centro de Gobierno de Mexicali y desde el propio Hipódromo Caliente -los nombres y apellidos salen sobrando-, pues le advirtieron que no es útil al proyecto del PT y que desde otras trincheras tiene más futuro.
Y es que a Krauss Villalpando le urge dinero para salir de sus problemas económicos que lo tienen con el agua al cuello.
Basta con googlear su nombre para que en internet aparezcan notas periodísticas y referencias a sus múltiples juicios de diversa índole, sobre todo civiles por mala paga.
Uno de los resultados es el del choque que a su carro le causó una mujer, quien le dejó su automóvil en garantía, para que a los días le negara ver el vehículo de la mujer por lo que fue acusado por abuso por retención (Semanario Zeta marzo 6, 2017).
Pero en fechas más recientes abundan los juicios en materia penal, mercantil, civil y de cualquier rama del Derecho.
Krauss Villalpando, familiar de Minerva Krauss, ex esposa de Hank Rhon, no es el patito feo de la familia sino el buitre, a quien sus hermanos ya ni siquiera le hablan, está al punto del divorcio y tanto se ha endeudado que se encuentra en Buró de Crédito.

Por ello es que compró un vehículo Suzuki Gran Vitara de agencia a nombre de una sobrina, quien le prestó 150 mil pesos para el enganche y de su nómina le descuentan las mensualidades, tan solo para Francisco se niegue a pagarle y se esconda y guarde hasta el vehículo con tal de que no se lo vayan a remolcar.
Hay intercambio de mensajes entre él y esta familiar que deja ver que ni su familia soporta sus abusos, y que presume de influencias en cualquier ámbito: el político, el judicial, el empresarial y hasta el financiero, pues se jacta de tener buenas palancas en el banco que le cobra a la sobrina la deuda que él contrajo.
Pero el hecho central es que ese tren de vida es el que tiene completamente endeudado a Francisco Krauss y sin capacidad de crédito para seguir costeando ese tren de vida sin que le importen las lealtades ni en lo personal ni mucho menos en lo político.