Granjas de mariguana en el patio trasero dan paso al cannabis industrial en California

(Jim Wilson/The New York Times)
Tamaño

A A A

SALINAS, California ⎯ Este enorme y fértil valle es llamado a menudo la ensaladera de la nación por las incontables cabezas de lechuga que se cultivan en su suelo. Ahora, la industria de la mariguana está dando un nuevo lema al valle: el tazón de cannabis de Estados Unidos.

Después de años de que la mariguana fuera cultivada en pequeñas parcelas fuera de la vista, el cannabis de California está alcanzado una dimensión industrial.

En el último año, invernaderos destartalados en el Valle de Salinas, que fueron construidos para empresas florales, han sido comprados por docenas de emprendedores de la mariguana, quienes están cultivando la hierba entre los campos de espinacas, fresas y uvas.

“Esto es el cannabis entrelazándose con la agroindustria”, dijo Steve DeAngelo, director ejecutivo de uno de los dispensarios de mariguana más grandes del país, quien el año pasado fundó Harborside Farms para proveer al negocio.

La granja está salpicada de invernaderos que emiten el olor picante de miles de plantas de mariguana y almacenes donde los trabajadores agrícolas que pasaron sus carreras atendiendo plantas de frambuesa ahora se sientan en hileras para recortar las hojas de los brotes de cannabis cosechados. Cuando se construyan los últimos invernaderos aquí el año próximo, la instalación será una de las granjas de mariguana legales más grandes del mundo.

Harborside y otras granjas como ella son un signo de un nuevo capítulo para la industria del cannabis en Estados Unidos, en el cual la mariguana se cultiva abiertamente. Pese a la prohibición federal sobre la mariguana, los líderes de la industria están adoptando una visión de Destino Manifiesto, en la creencia de que es solo cuestión de tiempo para que la hierba llegue a ser tan ampliamente aceptada como el alcohol en todo el país.

California está a la vanguardia del movimiento para normalizar la droga y producirla de manera barata y en abundancia.

“California está destinada a hacer con el cannabis lo que hemos hecho con todas las demás frutas y verduras”, dijo DeAngelo. “Y eso es cubrir la mitad del mercado nacional”.

El movimiento hacia la agricultura a gran escala está ocurriendo justo mientras algunos miembros del gobierno del presidente Donald Trump están promoviendo un renacimiento de la guerra contra las drogas, incluida la mariguana, la cual ahora es legal en una forma u otra en unos 30 estados. La prohibición federal impide que los cultivadores de cannabis en California lo transporten legalmente fuera del estado, aunque de cualquier manera se filtran toneladas del mismo.

Terry Garrett, un analista con sede en California, estima que los consumidores estadounidenses gastan al menos 50,000 millones de dólares al año en mariguana. En comparación, las ventas de mariguana legal totalizan alrededor de 7,000 millones de dólares, según datos recopilados por BDS Analytics, una compañía que se especializa en datos sobre el mercado del cannabis.

Las leyes sobre el cannabis y la política en Estados Unidos son contradictorias: los cultivadores de cannabis aquí, en Colorado y en otros estados donde el cultivo del cannabis es legal son regulados y pagan impuestos. Pero Jeff Sessions, el procurador general, comparó recientemente al cannabis con la heroína.

Una mayor aplicación de la prohibición federal no parece ser inminente. Russ Baer, un vocero de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés), dijo que “nada ha cambiado en términos de nuestro enfoque de aplicación de la ley”.

La DEA sigue preocupada por el desvío de la mariguana al mercado negro, dijo Baer, pero sus prioridades están en otra parte.

“Nuestra atención está muy enfocada en la epidemia de los opioides actualmente”, dijo. “Es ahí donde estamos destinando la enorme mayor parte de nuestros recursos”.

El avance en el Valle de Salinas hacia el cultivo de cannabis a gran escala, repleto de planes para bandas transportadoras e invernaderos de construcción holandesa de alta eficiencia, ya está agitando a la industria. A algunos les preocupa que la industria de la mariguana esté creciendo mucho con demasiada rapidez y predicen un exceso de mariguana californiana y pronunciadas declinaciones de los precios. Los cultivadores en los últimos años ya han reportado fuertes caídas en los precios al mayoreo de la mariguana, aunque los precios minoristas han permanecido relativamente estables.

Los pequeños cultivadores de cannabis que han operado durante décadas y temen que pudieran ser desplazados están entre los más alarmados.

“Estamos viento la industrialización del cannabis comercial”, dijo Tawnie Logan, presidenta del consejo de la Asociación de Cultivadores de California, una organización que representa a los cultivadores en pequeño. “Para ellos, el nombre del juego es el margen de utilidad”.

Logan dijo que los pequeños cultivadores estaban agradecidos por las batallas legales que los veteranos de la industria como DeAngelo de Harborside habían librado a favor de la industria, pero se sentían traicionados por el avance de Harborside hacia la producción masiva.

“Dicen que están peleando por los actores pequeños mientras establecen una granja de 20 hectáreas”, dijo Logan.

Fuera del Valle de Salinas, la mayoría de las granjas de cannabis en California tienen áreas de cultivo que son menores a los 464 metros cuadrados. Las áreas de cultivo de Harborside serán más de 70 veces más grandes, con alrededor de 33,445 metros cuadrados, y tendrán una capacidad de 100,000 plantas, incluyendo los invernaderos.

Las granjas de cannabis industriales en el Valle de Salinas están empezando sus operaciones durante un periodo de limbo legal en California. Los votantes aprobaron la mariguana recreativa en noviembre, pero los legisladores californianos estarán elaborando regulaciones detalladas en las próximas semanas, incluida la cuestión de si poner un tope al tamaño de las granjas.

Las regulaciones recién aprobadas en el Condado de Monterey están forzando a los cultivadores de cannabis a ser más públicos que nunca antes.

“La industria está saliendo cautelosamente de las sombras”, dijo Mary Zeeb, la tesorera del Condado de Monterey, que está evaluando cobrar un impuesto de 15 dólares por pie cuadrado (929 centímetros cuadrados) a los cultivadores de cannabis.

El Condado de Monterey, que comprende al Valle de Salinas, ha recibido 73 solicitudes para permisos para granjas de cannabis, y más de 40 de ellas ya son operacionales, dijo Brandon Swanson, gerente de planificación de la Agencia de Gestión de Recursos del condado.

Una granja de cannabis típica en el valle opera ahora con dos o tres invernaderos, y hay mucho espacio para la expansión. “Nadie está todavía a toda la capacidad de lo que sus tierras pueden producir”, dijo Swanson.

La fiebre del cultivo del cannabis ha sido desorientadora para las empresas vecinas. Gerald Voge, un cultivador de flores de quinta generación, dijo que había recibido muchas ofertas no solicitadas de las empresas de cannabis para comprar su pequeño invernadero, incluida una reciente oferta de 6 millones de dólares. Se está negando a vender.

“Todos están corriendo tras el oro”, dijo Voge. “Me preocupa que dentro de tres o cuatro años muchas personas zozobren”.

Maximillian Mikalonis, un ex asesor legislativo en Sacramento que ayudó a redactar las regulaciones sobre el cannabis medicinal de California, dijo que los legisladores deben decidir si frenar el movimiento hacia la industrialización.

“Es un momento crítico, un momento de definición para el futuro de la industria en California”, dijo Mikalonis.

La opción, dijo, es entre un “mercado para operadores pequeños y boutique que han estado haciendo esto durante generaciones, o el dominio por parte de las fuerzas de la agroindustria”.

Algunos creen que la consolidación de la industria, como ha sucedido en toda la industria alimentaria, es inevitable.

“El esfuerzo de proteger al actor pequeño está finalmente condenado al fracaso”, dijo Tom Adams de BDS Analytics. “Los minoristas van a tener que crecer o abandonar el negocio”.

La sobreproducción también es una preocupación en la industria porque pudiera hacer bajar los precios y porque el cannabis californiano pudiera inundar los mercados de otros estados.

California produce más cannabis del que consume; tres veces más, según estimaciones conservadoras.

“Todo el experimento fracasará si la de California sigue vendiéndose fuera del estado”, dijo Hezekiah Allen, director ejecutivo de la Asociación de Cultivadores de California. “Entre más producto salga del estado, más intervendrán las autoridades federales”.

Los dueños de Harborside Farms dicen que están actuando con base en los imperativos del mercado.

Jeff Brothers, director ejecutivo de la compañía matriz de Harborside Farms, pasó décadas en la industria de las flores, donde aprendió la importancia de la escala, dijo.

“Harborside tiene el inconveniente de ser el gorila de 400 kilos”, dijo Brothers. “Pero si queremos que el cannabis sea ampliamente aceptado, necesitamos que sea barato”.

Al establecerse en Salinas y aprovechar la infraestructura agrícola, dijo Brothers, la empresa podrá reducir a la mitad su costo de producir mariguana. Él usa una analogía vinícola para describir la diferencia entre los pequeños cultivadores en el norte de California y los cultivadores de la agroindustria en Salinas.

“Ellos pueden ser las marcas especializadas, y nosotros seremos el Mondavi”, dijo Brothers.

Thomas Fuller
© 2017 New York Times News Service

Las últimas noticias de hoy directo en tu WhatsApp. Guarda el número 664-731-8702 en tus contactos, envía un mensaje con la palabra "LISTO" y mantente informado con la información más importante.

Siguenos en Facebook y Twitter

Comenta la Noticia

Arriba