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El Güero” Palma, consentido de EU

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- “Quiero pedir disculpas a Estados Unidos por el error que cometí”, dijo Jesús Héctor Palma Salazar, entonces de 45 años, al juez Larry Alan Burns el 11 de febrero de 2008, en una sala de la Corte de Distrito Sur de California.
Esposado y bajo juramento de decir la verdad, se declaró culpable de tráfico y distribución de 50 kilos de cocaína a ese país, luego de firmar un ventajoso acuerdo con la fiscalía un año después de haber sido extraditado por el gobierno de Felipe Calderón.
Así, El Güero Palma quiso enterrar más de 16 años de carrera criminal, durante los cuales traficó kilos y kilos de drogas, corrompió autoridades, lavó dinero, violó muchas leyes en varios países y perpetró, al menos, dos matanzas en México.
Primero trabajó al servicio del Cártel de Guadalajara a las órdenes de Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo y Miguel Ángel Félix Gallardo, y luego de Amado Carrillo Fuentes, al lado de su amigo y socio Joaquín El Chapo Guzmán –ahora en la antesala de la extradición–, junto con quien lideró el Cártel de Sinaloa.
La madrugada del 20 de enero de 2007 Palma fue extraditado a Estados Unidos junto con otros 10 capos. La administración calderonista presentó la acción como una medida enérgica contra el narcotraficante… pero la justicia estadunidense no mostró su rostro más implacable con él.
El juez le dictó una condena de 192 meses de prisión (16 años) a sugerencia de la propia fiscalía, y le impuso una multa de 100 dólares. Nada mal si se considera que la sentencia podría haber llegado a cadena perpetua y a un pago de 4 millones de dólares.
Además, y por intercesión de la fiscalía, el juez accedió a que Palma Salazar se quedara en una prisión en California para facilitar las visitas de su familia. Y lo más importante: ordenó tomar en cuenta los 82 meses que El Güero Palma pasó en una prisión mexicana esperando su extradición.
Los 110 meses restantes se acaban de cumplir. El sábado 11 y tras nueve años de encierro en Estados Unidos, a sus 53 años, El Güero Palma fue liberado y deportado inmediatamente a México, tal como establecía el acuerdo de culpabilidad firmado con la fiscalía.
Con pocos dientes, hemorroides, una “notable disminución de la vista” y esposa y niños que lo esperan –según ha dicho su abogado en varias ocasiones– El Güero Palma vuelve a México en un momento de reacomodos de grupos criminales y tras la tercera caída de El Chapo Guzmán.

Justicia gringa
En la sala de la corte donde El Güero Palma se confesó culpable, se encontraban amigos y familiares, quienes ya se habían mudado a Los Ángeles para visitarlo en prisión. Ahí, el capo fue interrogado por el juez sobre el único cargo en su contra.
Ese 7 de febrero de 2008 el narcotraficante firmó un acuerdo de culpabilidad de 10 hojas con la fiscalía del gobierno de Estados Unidos. De acuerdo con ese documento, del cual Proceso tiene copia, el capo admitía su culpabilidad a cambio de una sentencia mínima. Al igual que en otros casos, no quedó establecido qué daría a cambio Palma Salazar.
La instrucción fue que en cuanto fuera liberado, Palma Salazar fuera deportado inmediatamente a México, donde había sido arrestado en 1995 tras un accidente aéreo.
Nacido el 25 de agosto de 1962 en Sinaloa, El Güero Palma es uno de los nueve hijos del matrimonio formado por Modesto Palma Ríos y María Salazar.
En 1990, a sus 28 años, Héctor –alto, blanco, con más estudios y cinco años más joven que Joaquín Guzmán Loera– tenía una mejor posición en el Cártel de Juárez a las órdenes de Amado Carrillo Fuentes.
Ambos habían trabajado con Caro Quintero, Fonseca Carrillo y Félix Gallardo, hasta que este último fue detenido en abril de 1989 acusado del asesinato, en febrero de 1985, del agente estadunidense Enrique Camarena. Después de ese arresto, El Güero y El Chapo se hicieron inseparables.
Al poco tiempo fue detenido Amado Carrillo, ahijado de Fonseca. Pero fue liberado en 1990 y Palma Salazar y Guzmán Loera regresaron a su organización criminal, El Güero con un nivel más alto que El Chapo.
Testimonios de agentes de la vieja Policía Judicial Federal indican que ambos llegaban a las oficinas del director de esa corporación, León Aragón, para darle sobornos o llevarle instrucciones de Carrillo Fuentes.
El Güero Palma era capaz de planear sangrientos ataques, como el secuestro de nueve personas –entre ellas abogados y familiares de Félix Gallardo– perpetrado en septiembre de 1992 en un operativo en Las Lomas de Chapultepec, San Ángel y la colonia Barrio del Niño Jesús, en la Ciudad de México.
Días después los cadáveres aparecieron en la carretera Cuernavaca-Puente de Ixtla, cerca de Iguala, Guerrero, con signos de tortura.
La vida criminal de El Güero Palma se vio marcada cuando en medio de la guerra contra Félix Gallardo y los Arellano Félix, Gallardo mandó asesinar con brutalidad a su esposa e hijos.
El principal negocio de El Güero Palma y El Chapo era el tráfico de drogas. Aunque los expedientes abiertos contra cada uno en la Corte de Distrito Sur de California tienen diferentes números, los casos están vinculados con Enrique Ávalos Barriga, operador de El Chapo, quien fue acusado en la misma corte de construir un túnel transfronterizo para mover drogas, indocumentados y armas hacia California y Arizona.
El homicidio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ocurrido en mayo de 1993 en Guadalajara, cambió el rumbo de la vida de los dos capos.

“El Güero” puso al “Chapo”
Según el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el cardenal fue víctima de una “confusión”: quedó en medio de una balacera entre los gatilleros de los Arellano Félix y El Chapo Guzmán.
Tras el tiroteo, Amado Carrillo le ordenó a Palma supervisar al Chapo, pero éste decidió tomar camino por su cuenta y viajar a Centroamérica para evitar ser detenido. De acuerdo con el expediente sobre el homicidio de Posadas Ocampo, fue El Güero Palma, por órdenes de Carrillo Fuentes, quien informó al gobierno de México el paradero de Guzmán Loera.
Cuando El Chapo fue interrogado por Álvarez Nahara, declaró que la última vez que había conversado con El Güero Palma había sido ocho días antes de su detención, vía telefónica. Y que habían acordado seguir en contacto a través de su madre, María Salazar, quien vivía en Sinaloa.
Fue en 1995 cuando El Güero Palma se convirtió en un capo de influencia internacional. Ese año la Casa Blanca lo designó públicamente como un narcotraficante de alto rango. Ese mismo año fue detenido, luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en Nayarit.

El avionazo
Interrogado el 24 de junio de 1995 en el área de terapia intensiva del hospital regional militar en Guadalajara, Palma Salazar declaró que había salido con su familia de Ciudad Obregón, Sonora, a Guadalajara. En un avión voló su pareja Claudia Meza y sus tres hijos y, en otro, él y acompañantes.
Pero no pudieron aterrizar en Guadalajara porque la pista estaba cerrada y sin luces. Después de fracasar en su intento de hablar con la torre de control intentaron aterrizar en el aeropuerto de Tepic, Nayarit. El avión en que iba su pareja y sus hijos lo logró, pero el de él se estrelló en un cerro. Murieron los dos pilotos y su acompañante, El Teniente Lucas. Él se salvó gracias a que un lugareño lo sacó de los escombros y luego su gente fue a recogerlo para llevarlo a Guadalajara y reunirlo con su familia. Ahí fue detenido. Cuando lo arrestaron tenía en su poder una pistola con la cacha cubierta de diamantes y esmeraldas, con la figura de una palma.

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