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Jóvenes armados

Al final, los homicidas, porque eso son aunque sus actos sean culposos y no dolosos, gozan de su plena libertad

Lamentablemente este fenómeno es más frecuente de lo que quisiéramos sobre todo en la periferia de la ciudad

La semana pasada, un joven de 15 años fue detenido cuando paseaba por una plaza comercial portando visiblemente una pistola Smith and Wesson calibre 9 milímetros con toda tranquilidad, como si caminara por las calles de un pueblo del Lejano Oeste del siglo antepasado.

Este ejemplo es sumamente perturbador, pues refleja la facilidad con la que una persona puede conseguir un arma por distintas vías, y la desfachatez para portarla en sitios públicos como si dicha acción estuviera permitida.
No es la primera vez que los tijuanenses detectan un caso similar, pues con regularidad son reportadas situaciones similares, sobre todo de jóvenes que caminan armados por ciertas calles.

Lamentablemente este fenómeno es más frecuente de lo que quisiéramos sobre todo en la periferia de la ciudad, es decir la zona este, donde la presencia policiaca es menor y muchas colonias y fraccionamientos están asolados por sujetos armados que asaltan y despojan de sus pertenencias a personas que regresan de sus clases o labores, personas que se ganan su sustento honradamente.
Basta revisar los partes informativos de la Policía Municipal, de la Fiscalía de Justicia o en las redes para enterarnos de casos similares en zonas como la colonia Sánchez Taboada, Camino Verde, en la colonia Emperadores, el Cañón del Matadero, colonia Llamas Amaya, El Niño y muchas más.

Ya de por sí es preocupante esta portación de armas tan a la ligera, para delinquir o para sentirse seguros mientras caminan por las calles peligrosas de la ciudad.
Lo grave del asunto es la normalización de este que es un delito sobre todo tratándose de armamento reservado para el uso exclusivo del Ejército.
Estamos ante una generación para la cual la adquisición y la portación de armas de fuego se está convirtiendo en un acto cotidiano, y quizás pasen algunos años para que nuevas leyes permitan dichos actos.
De ahí a volver a los duelos en las calles polvosas del Viejo Oeste, parece que nos falta poco tiempo. El escenario está listo, aunque en Tijuana se trata de las calles polvosas del lejano Este. Solo nos faltan los duelistas armados prestos a disparar a 10 pasos de distancia.