Mientras la contaminación se extiende, los chinos bailan al aire libre

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PEKÍN — Como fantasmas que flotan en un oscuro Hades, los bailarines hacían piruetas y reverencias en un esmog tan denso que las parejas a unos cuantos pasos no parecían más que hologramas turbios, suspendidos en una neblina gris.

El aire sucio se ha extendido por gran parte del norte de China durante semanas, pero algunos bailarines aficionados se han aferrado a seguir con sus rutinas de baile de salón a la intemperie.

Los bailarines que parecen espectros en Fuyang, una ciudad en la provincia noroeste de Anhui, están entre las imágenes que ilustran la situación que ha reinado en China durante este último invierno.

Algunos reportes de prensa han llamado “airepocalipsis” a la ola de contaminación invernal. Los niveles de polución usualmente se disparan cuando se encienden los calentadores de carbón, que contribuyen a la crónica suciedad del aire causada por las fábricas y las plantas de energía. El aumento de la industria pesada en 2016 ha incrementado la sucia neblina de este invierno, señalan algunos expertos.

Sin embargo, vivir en medio de tal miasma ya se ha convertido para muchos habitantes de Pekín en una rutina que deben soportar. Algunos incluso la desafían con un fox trot al aire libre.

Muchos en Pekín y otras zonas afectadas de China ahora usan de manera rutinaria máscaras que hace algunos años todavía eran vistas como novedades. Aunque la mayoría de esas máscaras son cubiertas endebles hechas de algodón que hacen poco para proteger de las partículas contaminantes en el aire.

“Lo más atemorizante no es el esmog. Es cómo nos hemos desensibilizado y acostumbrado”, señalaba un comentario en una página web de noticias china, 163.com, que publicó las imágenes de los danzantes. Otros usan humor sardónico para lidiar con la desolación, como a menudo lo hace la gente por aquí.

“No hay nada que temer”, señalaba otro comentario en el mismo sitio web. “Respirar esmog fresco todos los días me hace sentir afortunado de vivir en este país mágico”.

Desde diciembre, los niveles en muchas ciudades al norte de China se han disparado, y el mes pasado incluso alcanzaron los mil microgramos de PM2,5 por metro cúbico en Shijiazhuang, una ciudad en la provincia de Hebel. La Organización Mundial de la Salud recomienda una exposición diaria de no más de 25 microgramos de PM2,5 por metro cúbico.

Lo que más preocupa a mucha gente es el riesgo para los niños y ancianos. Una carta firmada por los padres de Pekín antes del regreso a clases de esta semana urgía al gobierno de la ciudad a que permita que las escuelas y padres compren equipo de aire fresco para los salones. Los funcionarios dijeron que se instalarán filtros en algunos colegios a modo de prueba, pero no el equipo más avanzado que se solicita en la misiva.

“Realmente ya no queremos esperar”, se afirma en la carta, que circuló ampliamente por internet. “El esmog no va a esperarnos”.

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