La tormenta ha provocado que los vendedores de autos hagan ventas rápidas, si es que pueden abrir

(Edmund D. Fountain/The New York Times)
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Cuando Harvey se movió y retazos de cielo azul finalmente aparecieron sobre Houston el jueves, cientos de concesionarias automotrices comenzaron a reabrir en toda la región ahogada por la lluvia, y por lo menos unos cuantos estaban haciendo ventas repentinas.

Al medio día del jueves, AutoNation Ford, en Katy, Texas, había vendido 30 vehículos nuevos, sobre todo camionetas pick-up a contratistas y otros comerciantes que se apuraban para ponerse a trabajar en las reparaciones de la devastación causada por las lluvias torrenciales y la inundación.

“Tenemos tiendas donde el teléfono suena alocadamente”, dijo Michael J. Jackson, director ejecutivo de AutoNation, el mayor minorista de autos del país, que posee 17 salas de muestra en el área de Houston.

Al sur de Houston, en Alvin, el grupo Ron Carter, formado por cuatro concesionarias, vio entrar a clientes muy poco después de abrir sus puertas a las 7 a. m. “Hay gente que busca comprar”, dijo Cary T. Wilson, el propietario de las franquicias. “También habrá una larga lista de servicios para las personas cuyos autos sufrieron daños por el agua y necesitan volver a transportarse”.

Harvey destruyó o dañó decenas de miles de viviendas a lo largo de cientos de hectáreas en la zona de Houston y arruinó una gran cantidad de vehículos en una región donde se depende mucho de ellos.

Unos 500.000 vehículos —ya en circulación o aún en los lotes de venta— deberán ser remplazados, de acuerdo con una estimación de Cox Automotive, una empresa de investigación. Si se confirma ese cálculo, sería más de lo que normalmente se vende en todo Texas en un año y excedería las pérdidas combinadas que causaron el huracán Sandy (250.000) y el huracán Katrina (200.000).

En McRee Ford, en Dickinson, Texas, el inventario entero de 500 autos y camiones nuevos y usados se dañó con el agua, de acuerdo con un aviso publicado en el sitio web de la franquicia. “El inventario que se muestra aquí en nuestra página web y otros sitios de internet ya no está disponible para venta”, señala el anuncio.

En un mensaje en Facebook, los dueños de la concesionaria indicaron estar “más que agradecidos” por los mensajes de preocupación que recibieron. “Hemos estado hoy en las instalaciones tratando de darnos una idea del daño, y para ser honestos es algo abrumador”, expresaba el aviso.

La cantidad de agua también ha sido abrumadora: en algunas partes de Texas cayeron hasta 1,2 metros de agua.

“Caramba, nunca había visto una lluvia como esta”, dijo Pete DeLongchamps, vicepresidente de relaciones de fabricación en Group 1 Automotive, con sede en Houston, y que posee 228 franquicias de autos nuevos en todo el país, incluyendo 28 afectadas por Harvey.

“Algunos huracanes son básicamente viento”, dijo DeLongchamps. “Pero este fue de agua, y eso significa que muchos autos son pérdida total”.

Group 1 reabrió unas cuantas sucursales el miércoles, y para el jueves ya estaba entregando una ola de nuevos autos a los clientes. “La gente necesita autos para moverse, ir al trabajo, cobrar”, dijo.

El viernes, los fabricantes de autos notificarán sus ventas de autos nuevos durante agosto, y los analistas esperan un decremento, en parte porque Harvey impidió las ventas en el último fin de semana del mes —usualmente un momento en que se cierran muchos tratos— en Texas, el segundo mercado de autos más grande del país, después de California.

En determinado momento los vendedores de autos del área de Houston verán un incremento en las ventas, cuando la gente quiera remplazar los vehículos dañados o destruidos por Harvey. “La gente necesita primero reponerse, y luego toma tiempo arreglarse con la compañía de seguros”, dijo Jackson. “Quizá sea hasta el cuarto trimestre cuando comencemos a ver un gran volumen de remplazos”.

Aunque los efectos de Harvey en la industria automotriz son importantes, se espera que estén relativamente localizados. Las dos plantas de autos en Texas —una planta de camiones de General Motors en Arlington y una de camionetas pick-up de Toyota en San Antonio— no sufrieron muchos daños. Y si bien se espera que la inundación de carreteras y vías férreas haga más lento el envío de autos, motores y partes producidas en México, los vendedores de todo el país tienen el inventario suficiente para apaciguar cualquier preocupación sobre escasez, de acuerdo con Black Book, un proveedor de datos sobre la industria automotriz.

Muchos vendedores se cuentan entre las víctimas de la tormenta. Cerca de 50 empleados de AutoNation se quedaron sin hogar. AutoNation tiene un equipo para crisis de alrededor de 50 personas en Houston para ayudarles a encontrar alojamiento, conseguir nuevos teléfonos móviles y alimentar a sus familias.

Group 1, con aproximadamente 3000 empleados en la zona, organizó cadenas de mensajes y correos electrónicos para mantenerse en contacto y proporcionar ayuda si algunos estaban en peligro o atrapados por la inundación. También creó un fondo de recuperación por desastres con el fin de ayudar a cualquier empleado desplazado.

Wilson, el propietario de las concesionarias Ron Carter, está entre los severamente afectados. Su casa terminó con cerca de 1,8 metros de agua en el garaje y 90 centímetros en la sala, la cocina y los pasillos.

“Tengo a contratistas arrancando la tabla roca”, dijo. “Se tienen que sacar todos los electrodomésticos de la casa. Todas mis herramientas y la podadora son pérdida total. Barrió con todo”.

A sus franquicias de Ford, Toyota, Buick y GMC —con un inventario combinado de más de 2200 vehículos nuevos, con un valor de aproximadamente 60 millones de dólares— les fue mejor.

Comentó que para proteger los vehículos, hizo que su personal los estacionara en la parte más alta de su local de diez hectáreas “puerta con puerta” para reducir el daño de los escombros acarreados por el viento.

Calculó que entre 400 y 500 de sus vehículos habían estado en el agua a menos de 30 centímetros, una profundidad suficientemente baja para no sufrir daños permanentes. “Esos pueden limpiarse y venderse”, dijo. Aun así, Wilson dijo que les dará a los clientes copias de cualquier servicio de reparación que se les haga.

Tal vez otros 25 o 30 que quedaron en un nivel más alto de agua estén demasiado dañados como para repararlos, dijo Wilson. “Aquí fuimos muy afortunados. Pudo haber sido mucho peor”.

Tanto AutoNation como Group 1 poseen concesionarias en los estados que dan al golfo, donde los huracanes son comunes, por lo que tienen experiencia en tomar precauciones. Días antes de que llegara la tormenta, ambas empresas comenzaron a prepararse.

Igual que Wilson, llevaron sus autos a pisos elevados, en algunos casos a lotes de almacenamiento lejos de sus concesionarias. En las dos franquicias de Mercedes en Houston, propiedad de AutoNation, los modelos más costosos se guardaron en montacargas para conservarlos en buenas condiciones aunque los edificios se inundaran.

“Esta es una lluvia épica, histórica”, dijo Jackson, de AutoNation. “Ha causado un sufrimiento incomprensible para los habitantes de Houston. Antes ya habíamos lidiado con huracanes, pero este es único”.

Neal E. Boudette
© The New York Times 2017

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