New York Times

Los Yihadistas tergiversan los temas del ramadán para explotar la creencia en las recompensas sagradas

Con la colaboración en la investigación de Omar al Jawoshy en Bagdad.

BEIRUT _ A medida que se acercaba el mes santo musulmán del Ramadán, los propagandistas yihadistas les dijeron a sus seguidores que era buen momento para matar personas.

El portavoz del Estado Islámico dijo a finales de mayo que los yihadistas deberían “con el permiso de Dios, hacerlo un mes de dolor para los infieles en todas partes”. Otro extremista distribuyó un manual de venenos y agregó, en pésimo inglés: “No se olviden de que está cerca el Ramadán, el mes de las victorias”.

Ha sido un mes sangriento, con ataques terroristas que han matado y herido a cientos de personas en Orlando, Florida; Estambul; Daca, en Bangladés, y ahora Bagdad, donde una bomba mató a más de 140 personas, temprano el domingo, en una zona comercial, llena de familias que acababan de romper los ayunos del Ramadán.

Para la vasta mayoría de los musulmanes del mundo, la violencia es completamente disonante con el mes sagrado en el que, además de los ayunos, es tiempo de renovación espiritual, de oración, y de visitas a los amigos y la familia.

Se cree ampliamente que las recompensas que se ganan con los actos nobles son mayores durante el Ramadán, que culmina con la fiesta del Eid esta semana. Los yihadista han pervertido esta creencia para que sirva a sus propios fines, dijeron analistas.

En resumen: si uno cree que es bueno matar a quienes se considera infieles, muchísimo mejor hacerlo durante el Ramadán.

“No tengo ninguna duda de que Al Qaeda, sus diversas afiliadas, y ahora el EIIL utilizan al Ramadán como un punto de inflexión, como un marcador para inspirar y motivar a sus seguidores y partidarios en todo el mundo”, explicó Fawaz A. Gerges, un profesor en la London School of Ecnomics, quien ha escrito libros sobre la yihad.

Si bien es posible que no todos se hayan realizado con el Ramadán en mente, el mes ha visto un impactante conjunto de ataques.

_ Un gatillero abrió fuego en un centro nocturno gay en Orlando y mató a 49 personas.

_ Un ataque suicida en un puesto militar en Jordania mató a siete soldados.

_ Terroristas suicidas mataron a docenas de civiles en Mukala, Yemen, y en una aldea cristiana en Líbano, el mismo día.

_ Al día siguiente, unos atacantes asaltaron el aeropuerto Atatürk en Estambul, matando a por lo menos 41 personas.

_ En la Cisjordania ocupada, asaltantes palestinos mataron a dos civiles israelíes en dos días: apuñalaron a una chica de 13 años mientras dormía en su casa en un asentamiento judío y abatieron a balazos a un hombre en la carretera.

_ El viernes, gatilleros irrumpieron en un restaurante en el distrito diplomático de Daca, dejaron escapar a algunos musulmanes, pero mataron a por lo menos 22 personas, en su mayoría extranjeras.

_ Y el domingo, una bomba cobró al menos 143 vidas en Bagdad.

El Estado Islámico, también conocido como EIIL o ISIS, por sus siglas en inglés, ha reivindicado la responsabilidad de muchos de los ataques y es el principal sospechoso en otros. Una gran parte de las víctimas han sido musulmanes, lo cual contradice al Estado Islámico cuando dice que defiende su religión.

“Estábamos contentos y preparándonos para, muy pronto, romper el último día del mes del ayuno y celebrar el Eid, pero nuestros sentimientos quedaron manchados de sangre”, expresó Hadi al Yuamili, un tendero a quien le cayeron vidrios que salieron volando en el ataque en Bagdad.

Muchos ataques grandes también ocurrieron durante el Ramadán del año pasado en una playa recreativa tunecina, una mezquita chiita en Kuwait, un pueblo kurdo en el norte de Siria y contra tropas de la Unión Africana en Somalia.

Sin embargo, investigadores en terrorismo previenen que los ataques suceden todo el año y que existe poca evidencia sistematizada de que sean más comunes en el Ramadán. Y es casi imposible decir qué papel juega este mes en la forma de pensar de cada atacante en lo individual.

Lo que está más claro es que la manipulación de los objetivos del Ramadán es otra forma en la que los yihadistas han interpretado la religión en una forma que deploran la mayoría de los musulmanes. Otro ejemplo es el amplio uso que los yihadistas hacen del “takfir” o calificar a otros de infieles que merecen la muerte. El Estado Islámico ha usado este concepto para justificar el asesinato de otros musulmanes, sean chiitas o compañeros sunitas a los que la organización considera insuficientemente devotos.

Tales perspectivas fluyen en la propaganda yihadista en el Ramadán.

En un mensaje en audio dado a conocer antes del inicio del mes, Abu Mohamed al Adnani, el portavoz del Estado Islámico, exhortó a sus seguidores a cometer ataques en Occidente durante el Ramadán en represalia por los ataques de la coalición liderada por Estados Unidos en sus territorios centrales en Siria e Irak.

“Sabed que en el corazón de las tierras de los cruzados, no hay protección para esa sangre y no hay presencia de los llamados civiles”, dijo.

Los yihadistas deberían actuar, dijo, “para que así, quizá, ganen la gran recompensa por el martirio del Ramadán”.

Otros propagandistas se remontaron en la historia islámica para comparar a la moderna lucha yihadista con la Batalla de Badr, una famosa victoria durante el Ramadán, mencionada en el Corán, en la cual el profeta Mahoma y sus fuerzas derrotaron a sus enemigos en la Meca. Algunos vincularon a esas fuerzas y a Omar Mateen con el gatillero de Orlando.

“En la historia islámica, el Ramadán es un recordatorio para los musulmanes de quiénes son, separando a los fieles de los no fieles”, dijo Gerges. “Pero lo que han hecho el EIIL y Al Qaeda, con efecto positivo, es centrarse en el espíritu guerrero y en el espíritu de la ofensiva en lugar de en el espíritu moral”.

La serie reciente de ataques podría tratarse menos del Ramadán que del deseo del Estado Islámico de proyectar fortaleza a medida que pierde territorio. En Irak, recientemente, perdió el control de Ramadi y lo sacaron de Faluya el mes pasado; una humillante derrota en el Ramadán.

Dado que esa pérdidas mina lo que dicen los yihadistas de que tienen un Estado poderoso con su propio territorio, los ataques de alto perfil en otros países sirven de “multiplicadores de fuerza, porque desvían la atención de lo que pasa en Irak y Siria”, agregó Gerges.

Ben Hubbard
© 2016 New York Times News Service

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