¿Confiar en Macalpin? Ese es el dilema que tienen los partidos políticos frente al popular animador de redes sociales.
Y es que su popularidad nadie se la regatea, pero se pone en duda su capacidad de hacer alianza sin berrinches ni fintas de renuncias, o peor aún, sin traiciones.
Ese es un obstáculo que tiene Macalpin para que los partidos con los que conversa, se decidan a aceptar sus requisitos para ser postulado.
Y no es solo porque pida toda la planilla de regidores, sino que le tienen desconfianza por la posibilidad de que rompa con el partido que lo postule una vez que alcance posiciones o gane el Ayuntamiento de Mexicali.
Hay que recordar su anterior vínculo con el Canal 66, con quien rompió los acuerdos editoriales, lo que llevó a Cabada a despedirlo durante la transmisión en vivo.

Y es que, a su vez, Macalpin estaba molesto con Carlos y Francisco, porque no pudieron conseguirle la postulación a la presidencia municipal de Mexicali, no por el PAN o PRI, sino por Morena.
Ni Carlos ni Francisco podían cumplirle, pues la Constitución establece paridad, y al inclinarse en Tijuana por Burgueño para dejar fuera a Monserrat, Morena quedó obligado a postular hombre en Mexicali.
De haber sostenido el acuerdo con Macalpin, Tijuana habría correspondido a una mujer, y Monserrat continuaría siendo la presidenta.
Ese hecho, el asunto de paridad, no le importó a Macalpin, quien, en su enojo, arremetió contra Carlos, teniendo como consecuencia el despido de la televisora.
Por lo que ahora, a los partidos de oposición que lo quieren en la boleta, les inquieta que, a pesar de verse tan favorecido con su anterior acuerdo, y al no salir sus planes como deseaba, luego se vuelva un feroz enemigo.
Pero las pláticas entre la oposición siguen dándose, con varios escenarios posibles. El más insistente es la alianza PAN con el PES; aunque mantienen diálogos para sumar a MC.

Pero tanto el PES como MC tienen dificultades con Acción Nacional, pues los azules son incapaces de mantener la disciplina y la cohesión interna.
Por ejemplo, los distritos 2 y 3 de Mexicali son innegociables para el PAN, mientras MC exige el distrito 2. Y no obstante que las dirigencias nacionales y estatales pacten uno para cada uno, las bases del PAN se oponen con tanta fuerza, que ya tendieron cables de comunicación con actores de Morena para ofrecer sus votos.
De ahí que sea muy complicada la alianza PAN con MC.
Mientras que con el PES el problema es de género. La eventual coalición tiene como prerrequisitos a Macalpin por Mexicali, un Hank por la gubernatura, y a Osuna por Tijuana o incluso viceversa.
Ese escenario no pasa por el filtro de paridad de género, de ahí que otra vez Macalpin se quedaría con las ganas de participar.
De cualquier manera, tanto PAN como PES y algunos personajes de Morena han empezado a “estudiar” la legislación y criterios de los órganos electorales, con la idea de desvincular a Tijuana de Mexicali como bloques de paridad de género.
Cosa que veo imposible. Me explicaré de la manera más sencilla.

Los bloques de paridad de género se tienen que integrar por cargos con demarcaciones de igual valor político, tanto en lo competitivo, como en poder real; es decir, por territorio urbano, población, distritos, recursos propios y participaciones federales, burocracia y PIB.
De esta forma, por ejemplo, es ilegal un bloque de paridad compuesto por Tijuana con Rosarito; o Mexicali con San Quintín; porque abre la posibilidad de que los partidos únicamente postulen hombres a las ciudades del poder real, como serían Tijuana, Mexicali y Ensenada, relegando al género femenino al poder accesorio en San Quintín, Tecate, Rosarito y San Felipe.
De ahí que los bloques municipales de la elección del 2024 quedaron integrados por Tijuana, Mexicali y Ensenada, con la obligación de los partidos de postular 2 mujeres y 1 hombre; Tecate y Rosarito; y San Quintín y San Felipe.
Al tener Baja California 7 municipios, se obliga a que un bloque sea necesariamente de 3 ayuntamientos.
El Instituto Estatal Electoral y los Tribunales Electorales, en litigios presentados por partidos políticos, vincularon a los 3 ayuntamientos de mayor peso socioeconómico en un solo bloque: Tijuana, Mexicali y Ensenada.
Con los municipios pequeños, incluido Ensenada, habría posibilidades de variar los bloques, por ejemplo, con criterios de población rural y agrícola, o pesquera y turística, etcétera; pero a la hora de confrontar bajo el criterio de influencia política, forzosamente quedan vinculados Tijuana con Mexicali.
En cambio, en los distritos uninominales a diputaciones, que cada uno ya tiene un valor proporcional igual a los demás, los bloques de competitividad se integran por los de mayor a menor porcentaje de votación efectiva obtenida en su respectivo distrito.
Así, por ejemplo, Morena tendrá sus propios bloques de competitividad con los 6 distritos de mayor porcentaje, los 6 de nivel medio y los 5 restantes de menor porcentaje; diferentes a los del PT, PAN, PRI, MC y PES.

Mientras que los bloques de gobiernos municipales serán los mismos para todos los partidos o coaliciones, incluidos los de nueva creación.
Este asunto de la paridad es el punto de quiebre de la alianza PAN y PES.
Ambos ven con buenos ojos a Macalpin en Mexicali, como impulso a la candidatura a la gubernatura que, a su vez, “jale” a Tijuana.
Pero tanto el PAN como el PES tienen como proyectos únicamente a hombres para Tijuana, siendo cualquiera de los Hank, Osuna o incluso el senador Max.
Sus quereres son incompatibles con el principio constitucional de Paridad en Todo.