May, aun no probada, asciende para manejar ‘Brexit’

© 2016 New York Times News Service

LONDRES – Theresa May se preparaba este martes para tomar el control como primera ministra de Reino Unido ante una nación en un periodo tal de incertidumbre, que tiene la oportunidad de dejare una impresión perdurable.

Sin embargo, su perfil público, constante y cauteloso, aunado a su expedito ascenso, a final de cuentas sin desafíos en vista del caos político desatado por la pasmosa decisión del país de abandonar la Unión Europea, ha dejado a partidarios y oponentes por igual careciendo de una clara idea de si ella está a la altura del puesto.

La tarea ante ella es intimidante. Debe negociar las condiciones del retiro del país del bloque en una forma que reduzca al mínimo el daño económico, pero que esté a la altura del espíritu del voto, particularmente para limitar la inmigración, al mismo tiempo que busque mantener la influencia británica sobre el escenario mundial.

Ella está ante tensiones sobre la continuación de la existencia del Reino Unido como está constituido actualmente, con Escocia agitando de nuevo por la independencia y algunos católicos romanos en Irlanda del Norte intentando usar el voto del “Brexit” para dejar la Unión Europea como una razón para lograr el progreso de la causa de la unificación con Irlanda.

Y, como líderes a ambos lados del Atlántico, ella está enfrentando fuerzas políticas de tendencia populista que están desafiando ideologías y coaliciones electorales de tipo tradicional, introduciendo un volátil elemento al gobierno.

Sin embargo, las circunstancias también le suministran una considerable cantidad de espacio para maniobrar. Casi todas las figuras prominentes en el gobernante Partido Conservador fue ya sea orillado o puesto en peligro político por la votación sobre Europa, dejando un vacío de liderazgo que ella está llenando con apoyo de todos los elementos díscolos del partido. El opositor Partido Laborista está desorganizado y en riesgo de dividirse.

En su única aparición de campaña sustancial antes de la rápida secuencia de sucesos este lunes que despejó el camino para que ella tome el poder, expuso una visión de un gobierno conservador decidido a hacer mucho más que desacoplarse de Europa e impaciente por ocupar el centro político. En busca de abordar las causas subyacentes del voto por dejar la unión, ella sugirió que abordaría las ansiedades y frustraciones de los británicos que se sienten que los dejaron atrás o en peligro por la globalización y sus efectos, incluyendo desigualdad.

“Dentro del Partido Conservador, algunos de sus enemigos obvios han sido socavados, o se han socavado solos, así que ella tiene una clara oportunidad”, dijo Philip Cowley, profesor de política en Queen Mary, Universidad de Londres.

Él también dijo que el Partido Laborista estaba “casi en una crisis existencial y aquellos que están hablando sobre su posible división no están muy descaminados”.

Cowley dijo que May estaba ante formidables desafíos, pero agregó que había una regla de oro, por así decirlo, en la política británica: “No subestimes a Theresa May”.

Su transición se movió rápidamente este martes. El Primer Ministro David Cameron presidió su 215 y última reunión del Gabinete y planeaba llevarle su renuncia a la Reina Isabel II tras una aparición final ante el Parlamento este miércoles. Él ya se estaba preparando para mudarse del Núm. 10 de la calle Downing para hacerle espacio a May.

Ella asumirá el cargo este miércoles, aunque sea poco conocida internacionalmente y nunca haya tenido un puesto económico o de política exterior en el gobierno.

Cómo llevará a cabo el trabajo apenas está empezando a surgir porque, pese a sus años en el Gabinete, ella ha hecho un trabajo, secretaria del interior, lo cual la puso a cargo de la Oficina del Interior que lidia con temas como seguridad, labor policial e inmigración. En un discurso este lunes en Birmingham, Inglaterra, May trazó algunas ambiciones más extensas, posicionándose a la izquierda de muchos de sus colegas con respecto a temas económicos, pronunciándose por nuevos mecanismos para reducir la paga ejecutiva y advirtiéndoles a grandes empresas multinacionales que deben pagar su parte de impuestos.

Si bien May ha sido comparada a veces con la anterior primera ministra de Gran Bretaña, Margaret Thatcher, el discurso centrista de May en Birmingham provocó comparaciones con la agenda del ex líder del Partido Laborista, Ed Miliband. Un ex asesor laborista, Tom Baldwin, publicó en Twitter: “PM conservadora roba lema de Ed Miliband”.

Hija de un clérigo, May era vista como una modernizadora en el Partido Conservador antes de asumir el control de la Dependencia del Interior. En 2002, les dijo a activistas del Partido Conservador que corrían el riesgo de que los conocieran como integrante del “partido desagradable”.

Sin embargo, el tema de si se mantienen en la Unión Europea casi inevitablemente definirá a May también, debido a que su tarea principal está en negociar una nueva relación con el bloque. Ella ha dejado en claro que el resultado del referendo es la palabra final sobre la membrecía de Gran Bretaña e la unión, pero a todas luces está decidida a moverse cautelosamente. Eso se debe, en parte, a que ella se puso del lado de aquellos que deseaban quedarse, así que cada uno de sus movimientos será observado atentamente por aquellos en su partido que defendieron la salida.

Un desafío para May es que el país no votó sobre un plan específico para reemplazar la presente relación de Gran Bretaña con Europa.

“El problema es que nadie sabe lo que significa la cuestión del Brexit”, dijo Cowley. “Casi cualquier cosa que ella pueda presentar va a decepcionar a alguien; quizá al ser insuficientemente restrictiva con respecto a la inmigración”, dijo.

“Algunos de los que votaron por el Brexit esperando grandes recortes a la inmigración – o incluso repatriación – se van a decepcionar”, agregó.

Las pláticas sobre la salida muy probablemente se reduzcan a un intercambio entre la cantidad de acceso que Gran Bretaña quiere al mercado único de Europa de bienes y servicios y el grado hasta el cual reduce el libre movimiento de trabajadores que esto implica. Si bien los grandes negocios presionarán por acceso al mercado único, May pudiera estar bajo presión de partidarios del Brexit para que aplique recortes a la inmigración.

Además, mientras más tiempo pase Reino Unido a la deriva, mayor la incertidumbre para negocios que pudieran posponer decisiones de inversión hasta que las cosas estén más claras, potencialmente orillando a la nación a una recesión.

Los mercados financieros han sido motivados por el nombramiento de May, pero aún no están celebrando.

“La velocidad a la que el Partido Conservador se ha formado alrededor de May es alentadora y promete mayor claridad en torno a próximas negociaciones. Este probablemente sea el suceso político de mayor importancia, y además es positivo”, escribió Eric Lascelles, economista en jefe de manejo de activos globales RBC.

“Por otra parte, riesgos tangenciales del Brexit se han vuelto más peligrosos”, agregó, citando el mercado comercial de bienes raíces en Gran Bretaña, donde hay temores de que extranjeros reubiquen sus negocios y hogares en el exterior.

Cumplir con el Brexit será por tanto la tarea definitoria de May y, en palabras de Cowley, esto difícilmente será fácil. “Si el escenario pesimista para el Brexit se vuelve realidad, ella va a estar presentando todo esto contra el telón de fondo de dificultad económica”, agregó.

Stephen Castle
© The New York Times 2016

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