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“Una batalla tras otra” arrasa en los Oscar 2026

LOS ÁNGELES, Estados Unidos.- La 98ª edición de los Premios Óscar estuvo marcada por el predominio del cine sobre la política, en una gala en la que el glamur de Hollywood se impuso a las tensiones internacionales. La gran ganadora de la noche fue Una batalla tras otra, que obtuvo seis estatuillas, incluidas mejor película y mejor dirección para Paul Thomas Anderson.

La cinta también se llevó los premios a guion adaptado, actor de reparto para Sean Penn, edición y el nuevo galardón a mejor casting, consolidándose como la producción dominante de la ceremonia.

Michael B. Jordan y Jessie Buckley brillan

El segundo título más premiado fue Los pecadores, que ganó cuatro premios de 16 nominaciones. Entre ellos destacó el de mejor actor para Michael B. Jordan, uno de los momentos más aplaudidos de la noche, además de guion original, fotografía y banda sonora.

El premio a mejor actriz fue para Jessie Buckley por su interpretación en Hamnet, convirtiéndose en la primera actriz irlandesa en ganar en esa categoría.

Otros galardones destacados fueron para Frankenstein, con tres premios técnicos (maquillaje y peluquería, vestuario y diseño de producción), mientras que Valor sentimental se llevó el Óscar a mejor película internacional.

Una gala con pocas referencias políticas

La ceremonia, conducida por Conan O’Brien, incluyó algunos comentarios irónicos sobre la actualidad, pero evitó pronunciamientos directos sobre temas políticos o conflictos internacionales.

Entre los momentos emotivos destacó el homenaje póstumo al director Rob Reiner, asesinado junto a su esposa en diciembre pasado, recordado por colegas y amigos como Billy Crystal, quien resaltó su legado artístico y su compromiso con causas sociales.

La gala también registró un hecho poco común: un empate en la categoría de mejor cortometraje de ficción, apenas la séptima vez que ocurre en la historia de los Óscar.

Aunque hubo algunas menciones a temas globales —como el llamado a la paz en Palestina del actor Javier Bardem—, la noche terminó siendo una celebración del cine, con Hollywood priorizando las historias y el espectáculo sobre la política internacional.