CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- Ciudad Juárez arrastra una crisis de violencia contra las mujeres que se extiende por más de tres décadas, marcada por desapariciones y feminicidios que, en su mayoría, permanecen sin esclarecer. Cientos de familias continúan la búsqueda de hijas, hermanas y madres, en un contexto de impunidad que no ha logrado respuestas ni justicia plena.
De acuerdo con testimonios de colectivos retomados por Azteca Noticias, entre 2000 y 2025 se han documentado alrededor de 1,500 personas desaparecidas y más de 800 feminicidios en el estado de Chihuahua, cifras que mantienen a la región fronteriza entre los primeros lugares a nivel nacional en violencia contra las mujeres.
El tema volvió a cobrar fuerza en la conversación pública tras la difusión en redes sociales de los llamados “archivos de Epstein”, un conjunto de documentos del FBI que detallan actividades del empresario estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de encabezar una red de tráfico sexual infantil. A partir de esa información, usuarios en plataformas digitales comenzaron a realizar comparaciones y especulaciones sobre la cercanía entre un rancho que Epstein poseía en Nuevo México y Ciudad Juárez, reavivando el debate sobre redes de explotación y la histórica violencia en la frontera.
Organizaciones y activistas han advertido que, más allá de tendencias virales, la atención debe centrarse en las víctimas locales y en la falta de resultados concretos en las investigaciones. Señalan que la narrativa digital no sustituye la necesidad de políticas públicas efectivas, ni el fortalecimiento de las fiscalías y mecanismos de búsqueda.
Voces que no han sido escuchadas
Para familias como la de José Luis Castillo Carreón, padre de Esmeralda Castillo Rincón, la tragedia se ha convertido en una espera sin fin. “Soy padre de Esmeralda Castillo Rincón, desaparecida el 19 de mayo de 2009”, relata. Su testimonio refleja el de cientos de padres y madres que, pese al paso de los años, continúan exigiendo verdad y justicia.
Esmeralda es una de las aproximadamente 1,500 jóvenes desaparecidas o asesinadas en la región, un número que evidencia la magnitud del problema y la deuda pendiente del Estado con las víctimas. Colectivos insisten en que la prioridad debe ser escuchar a las familias, garantizar búsquedas efectivas y llevar a los responsables ante la justicia, para cerrar una herida que sigue abierta en Ciudad Juárez.