
La relativa calma que caracterizó los últimos dos meses se ha roto
En las últimas semanas, Baja California registra un repunte de hechos violentos y aunque ya habíamos perdido nuestra capacidad de sorpresa ante el alto número de ejecuciones, vemos la proliferación de casos de ataques a pena luz del día, en sitios inusuales como el caso registrado en el Hospital General de Tijuana y otros ejemplos.
La relativa calma que caracterizó los últimos dos meses se ha roto y volvemos a ser testigos de delitos de alto impacto que incluyen a víctimas mujeres, a parejas o a clientes de restaurantes, gimnasios y centros comerciales.
Mercados sobre ruedas, plazas o talleres se han sumado a los escenarios en los que han quedado tirados los cuerpos de las víctimas, a veces a la vista de ciudadanos, automovilistas y hasta niños que salen de clases o madres de familia que hacen las compras de despensa.
Estos hechos de violencia expuesta a la luz del día tienen diversos efectos, entre ellos, el ahuyentar a los visitantes y turistas que desde el inicio del 2025 apenas se están animando a volver a nuestra frontera en busca de bienes o servicios que en California les cuestan bastantes dólares más.
Si a este escenario le sumamos el abuso policiaco del que hemos dado cuenta, el panorama resulta sumamente desfavorable para Tijuana y para sus habitantes que difícilmente pueden atraer y retener turistas y visitantes.
De poco o nada servirán uno o cien tianguis turísticos, giras de promoción de alcaldes, gobernadores y secretarios de turismo si no vemos medidas concretas para combatir este repunte delictivo y para exigir una verdadera depuración policiaca pues el abuso, la extorsión y hasta la siembra de droga ya llegó a niveles insostenibles.
Si algún funcionario público quiere al menos un poco a Tijuana, al municipio en que vive y a Baja California en general, deberá atender estos problemas en forma urgente porque el reloj corre en contra y los visitantes, sean hispanos o estadounidenses, han hecho correr de boca en boca que nuestra frontera es tierra de extorsión, con el visto bueno de los responsables de frenar estos abusos.