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VIDEO|Robots humanoides armados: la nueva apuesta de Foundation

WASHINGTON, Estados Unidos.- La empresa tecnológica Foundation Future Industries desarrolla una nueva generación de robots humanoides con inteligencia artificial que podrían utilizarse en fábricas, proyectos de infraestructura y, eventualmente, operaciones de defensa, una apuesta que ha generado cuestionamientos por los riesgos de las armas autónomas.

El principal proyecto de la compañía es Phantom, un robot humanoide de aproximadamente 1.80 metros de altura y capaz de cargar cerca de 40 kilogramos. El dispositivo utiliza inteligencia artificial y cámaras instaladas en la cabeza para interpretar su entorno mediante un campo de visión de 360 grados.

Fundada en 2024, Foundation Future Industries busca posicionarse en la creciente industria de la robótica humanoide. La empresa, cuya valoración supera los mil millones de dólares, sostiene que estas máquinas podrían formar parte de una nueva revolución industrial y realizar tareas que actualmente requieren trabajadores humanos.

Sin embargo, el desarrollo de robots destinados a funciones militares ha provocado preocupación entre organizaciones internacionales. La Organización de las Naciones Unidas y la Iglesia Católica se han pronunciado contra las armas autónomas, mientras que el secretario general de la ONU, António Guterres, ha llamado a establecer una prohibición internacional para los llamados “robots asesinos”.

El cofundador de Foundation, Sankaet Pathak, considera que parte de estos temores son exagerados y sostiene que los sistemas robóticos podrían incluso reducir las bajas civiles y proteger a soldados humanos. En declaraciones a The Independent, argumentó que Estados Unidos debe desarrollar estas tecnologías ante los avances de países como China y Rusia en sistemas autónomos.

La discusión ocurre mientras drones y otras plataformas no tripuladas tienen una participación cada vez mayor en conflictos armados. Para sus impulsores, los robots humanoides representan una oportunidad tecnológica y estratégica; para sus críticos, su incorporación al campo militar abre un debate urgente sobre quién debe tomar las decisiones cuando una máquina tiene la capacidad de identificar y atacar objetivos.