La Fiscalía de Justicia del estado anunció la detención de Salvador Luna, el quinto implicado en la muerte de un empresario, registrada el pasado 2 de julio como consecuencia de un intento de secuestro al que el hombre de negocios se resistió, con resultados mortales.
La víctima, Alan Román Miranda, era propietario de una agencia digital de razón social Digital Lab Agency, una firma dedicada a la publicidad de empresas en redes sociales.
Lo especial de este caso que derivó en una tragedia, es que esta banda de secuestradores se dedicaba a privar de la libertad a personas relacionadas con deudas de drogas.
Esto no significa que el empresario victimado estuviera implicado en estas actividades, y su fallido secuestro se registró un mes después de que un médico turco al cual al parecer le brindaron servicios, fue blanco de un intento de homicidio y amenazado para abandonar el país.
El punto medular es que para los empresarios o profesionistas, destacar en sus áreas puede ser un factor para llamar la atención de aquellos que tienen un radar y antenas listos para detectar a quienes perciban ingresos que les permiten un nivel de vida desahogado.
Sin embargo en la mente de estos delincuentes, esos ingresos son calculados para cobrar un rescate, cuyos términos ya negociarán con los familiares.
A diferencia de bandas de secuestradores profesionales, estos plagiarios que privan de la libertad a deudores de drogas son individuos que no alcanzan a dimensionar sus actos, prueba de lo cual es que mataron a su víctima y que fueron capturados en poco tiempo.
Ahora a Salvador Luna, que es uno de los alias que utilizaba, así como a sus cómplices Itzel, Deisy Berenice, Helmer Guadalupe y Rigoberto, les esperan largas condenas pues los cargos que enfrentan son homicidio calificado con ventaja y alevosía, así como asociación delictuosa,
La propia Fiscalía revela que el grupo, del cual formaban parte otros seis individuos ya detenidos, pertenecía a una célula delictiva con antecedentes de homicidios y secuestros vinculados al narcomenudeo.
Resulta lastimoso que si ya había antecedentes por homicidios y secuestros tal como afirmaron los fiscales cuando anunciaron estas detenciones, no hayan actuado antes, hasta que la sangre de un hombre productivo y trabajador fue derramada.