Sombreros: ‘El nuevo tatuaje’

(Dmitry Kostyukov/The New York Times)
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NUEVA YORK ⎯ Encorvadas sobre máquinas de coser de 50 años de antigüedad en un taller en el centro de París, las sombrereras diligentemente cosían tiras de paja que iban formando un espiral para convertirse en un sombrero. Los canotiés, adornados con una banda de listón de popotillo negro, se unirán a los sombreros de fieltro de conejo, los cloches y otros tocados hechos en el atestado taller de Mademoiselle Chapeaux, una marca de seis años de antigüedad a la vanguardia de un renacimiento de la sombrerería.

Otra es Maison Michel, una de las marcas de sombreros de lujo más grandes y de más rápido crecimiento, que abrió una boutique dentro de la tienda departamental Printemps de París en febrero. Sus fanáticos incluyen a Pharrell Williams, Alexa Chung y Jessica Alba.

“El sombrero es un nuevo medio de expresión. En cierta forma, es el nuevo tatuaje”, dijo Priscilla Royer, la directora artística de la marca propiedad de Chanel.

En los años 20, había sombrereros en casi todas las esquinas de París, y ningún hombre o mujer que se respetara salía de casa sin un sombrero. Los sombreros eran no solo un símbolo de estatus, sino una puerta al mundo de la moda: las sombrereras famosas que se convirtieron en diseñadoras de moda en toda regla incluyen a Gabrielle Chanel (mejor conocida como Coco), Jeanne Lanvin y (dos siglos antes) Rose Bertin, costurera de la reina María Antonieta. Pero después de los disturbios estudiantiles de mayo de 1968, los sombreros cayeron en desuso conforme los jóvenes desechaban los hábitos en el vestir de sus padres como un símbolo de su libertad recién descubierta.

Para los años 80, las tradicionales técnicas de sombrerería del siglo XIX como la costura de los sombreros de paja y la exposición al vapor del sombrero de fieltro casi desaparecieron. Ahora están regresando, impulsadas por una nueva generación de fabricantes de sombreros que buscan aprovechar el creciente gusto de los clientes por lo hecho a mano y lo único.

Caroline de Maigret, una de las autoras de “Cómo ser parisino donde quiera que esté: Amor, estilo y malos hábitos” y embajadora de la marca Chanel, dijo que el estigma alguna vez vinculado al sombrero como símbolo de estatus casi ha desaparecido por completo.

“Hace unos años, la gente en París pensaba que uno estaba actuando como una estrella de rock si usaba un sombrero”, dijo. “Ahora, se ha vuelto más común, y el hecho de que vivamos en la era de las redes sociales, donde la gente constantemente pone sus vidas en el escenario, también ha hecho más fácil usar un sombrero”.

Tamara Taichman, una editora de moda de la revista Elle francesa, señaló: “La ropa te da atractivo, pero los accesorios te dan estilo. Una chica que usa un vestido y una chamarra de motociclista se ha vuelto muy común, pero usar un sombrero de inmediato le da más actitud”.

Chloé Thiéblin, quien fundó Mademoiselle Chapeaux en 2011, empezó su propia producción en el centro de París hace tres años y abrió otra boutique con su madre en la ciudad de Lille, en el norte de Francia, en 2015. Ahora, dijo, tienen tanta actividad que está en pláticas para adquirir un taller que provee a importantes marcas de lujo.

“Encontrar proveedores que me ofrecieran el tipo de sombreros que yo quería resultó tan complicado que, al final, decidí invertir en mi propio taller”, dijo.

Y La Cerise sur le Chapeau, la sombrerería parisina que ofrece sombreros de fieltro de conejo de colores brillantes y sombreros de paja con bandas de listón de popotillo personalizadas, está estableciendo un taller-boutique en Japón, uno de los mercados para sombreros más grandes del mundo.

Marie Marquet, una sombrerera de 26 años de edad que creó su propia marca, MiniMe Paris, después de ganar sus galones en Maison Michel, dijo: “Siento que se está creando una nueva marca de sombreros cada tres meses”.

En realidad, el número de marcas de sombreros que presentaron sus productos en Premiere Classe, la feria de accesorios que tuvo lugar recientemente en París y se celebra dos veces al año, casi se duplicó en los últimos tres años, dijeron los organizadores.

Las creaciones de inspiración Tutti Frutti y Walt Disney de Marquet fueron admitidas en la exhibición del Departamento de Diseñadores para jóvenes creadores, celebrada durante la Semana de la Moda de París. Sus sombreros, hechos en una bodega parisina, se han vuelto tan populares, particularmente entre clientas asiáticas jóvenes, que recientemente empezó a ofrecer abrigos y vestidos a juego.

El mercado de los sombreros tiene un valor de alrededor de 15,000 millones de dólares (o 14,100 millones de euros) anualmente, según la compañía de investigación de mercados Euromonitor; una fracción del mercado de bolsos mundial de 52,000 millones de dólares.

Pero incluso más allá de París, en ciudades como Nueva York y Los Ángeles donde hay vibrantes escenas de la moda, los fabricantes de sombreros como Janessa Leoné, Gigi Burris y Gladys Tamez están creciendo rápidamente, con una acumulación de pedidos de todo el mundo.

Y minoristas de París, Londres y Shanghái dijeron que han notado un claro repunte en las ventas de sombreros. Tanto las tiendas departamentales de lujo Le Bon Marché en París, propiedad de LVMH Moet Hennesy Louis Vuitton, como Printemps han notado una mayor demanda en las últimas tres temporadas entre las mujeres y entre los hombres también.

La cadena rival Lane Crawford, con tiendas departamentales en Hong Kong y China continental, dijo que acababa de aumentar su compra de sombreros en 50 por ciento y que estaban entre sus accesorios de moda de más fuertes ventas.

“Los estilos más populares son las nuevas versiones de los clásicos, como el sombrero de fieltro, el Panamá y sombreros con bordes, para hombres y mujeres”, dijo Andrew Keith, el presidente de la compañía. “Nuestros clientes han mencionado que disfrutan usar sombreros en días de descanso informales; una buena forma de adoptar un estilo natural al tiempo que se ven a la moda y elegantes”. El minorista en línea Net-a-Porter dijo que los sombreros de fieltro seguían siendo el tipo de sombrero más popular para sus clientes, aunque recientemente hubo un notable aumento en las ventas de gorras y boinas.

“Los clientes se están volviendo cada vez más aventureros y confiados al elaborar su propio estilo personal”, dijo Lisa Aiken, directora de moda minorista en Net-a-Porter, ahora parte del Yoox Net-a-Porter Group que cotiza en la bolsa de valores de Milán. Aiken dijo que las ventas de sombreros estaban creciendo fuertemente en Asia, con ingresos anualizados 14 por ciento superiores en 2016 en China.

Stephen Jones, un sombrerero con sede en Londres que es fundador de su propia marca y diseñador preferido de casas de moda que incluyen a Christian Dior y Azzedine Alaia, dijo que nunca había estado más ocupado.

“El sombrero ya no gira en torno al prestigio; gira en torno a verse genial, a verse moderno”, dijo. “Ese sombrero añade un poco de chispa a lo que es un mundo muy gris y asustado actualmente”.

Astrid Wendlandt
© 2017 New York Times News Service

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