
El general Tizoc Aguilar sale por la puerta de atrás y nadie en Baja California puede afirmar que logró su cometido.
El general Laureano Carrillo Rodríguez llega a Baja California para convertirse en el tercer secretario de Seguridad Ciudadana del estado, en momentos en que el panorama es todo menos seguro.
Con unos índices delictivos disparados y que por lo visto no han sido posible controlar, las diversas corporaciones de seguridad trabajan a veces por el bienestar del ciudadano, pero también en muchas ocasiones en complicidad con los grupos delictivos que supuestamente debían de combatir.
Aunque el relevo se llevó a cabo en un entorno cordial y con un escenario como el del Cuartel Militar, el general Tizoc Aguilar sale por la puerta de atrás, y aunque hay quien informa que será bien recibido en la Secretaría de la Defensa Nacional en la capital del país, nadie en Baja California puede afirmar que logró su cometido.
Otro tanto ocurrió en el caso del general Gilberto Landeros, quien tampoco logró resultados en materia de seguridad, sobre todo cuando los compromisos de las diversas corporaciones, dependencias y organismos como la Fiscalía de Justicia tenían intereses encontrados.
Carrillo Rodríguez llega recién desempacado de un estado del Bajío, donde el papel del Cartel Jalisco Nueva Generación pesa mucho, y habrá que ver si desde estas latitudes enfrenta o no a dicha agrupación criminal.
Hay versiones que apuntan a lazos, pactos y alianzas entre los nuevos cuadros de seguridad y el tristemente célebre cartel “de las cuatro letras”, por lo que esperemos que no se repita la historia del general José de Jesús Gutiérrez Rebollo que peleaba rounds de sombra contra los mismos grupos criminales que lo patrocinaban, los del cartel de Juárez, quienes libraban una guerra cruenta contra los hermanos Arellano Félix, la cual tiñó de sangre tanto a Tijuana como a Ciudad Juárez, la cual tiene el oscuro record de ser la primer urbe mexicana en la que explotó un carro bomba.
Hoy los escenarios son más tranquilos en la superficie, pero tienen un ingrediente adicional: una fuerte y sólida presencia entre los carteles criminales y gobernantes de diversos niveles de gobierno.