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Una guerra más

 Los líderes de Rusia, China y Corea, condenaron la agresión, pero de ahí no ha pasado

Cada vez que un conflicto bélico estalla en el mundo, sobran voces que advierten sobre el inicio de la tercera guerra mundial, y esta vez no es la excepción.

 El conflicto que estalló entre Israel e Irán vuelve a elevar la tensión en el escenario mundial, porque no se reduce solo a esos dos países, sino a los aliados que cada uno pueda tener.

Y hay que matizar el “pueda tener” porque a la hora de los golpes, hay quien se aleja silbando y quien se sube al ring. Por lo pronto, Irán que en los últimos años atacó a países árabes como Irán, Omán, Siria, Emiratos Unidos Arabes, Arabia Saudita, Kuwuait, Bareiny Katr, está solo, acaso respaldado por Yemen y el Líbano de Hézbola.

  Los líderes de Rusia, China y Corea, condenaron la agresión, pero de ahí no ha pasado,mientras que Estados Unidos a través de su presidente Donald Trump reitera su apoyo al eterno aliado hebreo y todo indica que cuentan con el respaldo de Francia, Gran Bretaña, Alemania y hasta Ucrania, que de este modo busca el respaldo de esos países en su conflicto con Rusia.

  En el resto del planeta, las consecuencias no se dejan esperar, y una de las primeras es el incremento en los costos del combustible.

El bloqueo del estrecho de Ormuz ya produjo un incremento de 10 dólares en el precio del barril de petróleo y de un 25 por ciento en el del gas natural, luego de un ataque contra tres buques petroleros.

 El estrecho, por donde cruza el 20 por ciento del petróleo mundial, está “cerrado” no mediante un bloqueo militar sino ante la amenaza de ataques contra buques de los países beligerantes, calificados en un contexto bélico como blancos legítimos.

Lo anterior dispara las primas de seguros que absolutamente todos los barcos petroleros deben contratar, a riesgo de perder cargas millonarias. Así, a la ganancia del cargamento hay que restar las primas que subieron un 50 por ciento, por lo que las principales navieras detuvieron su cruce por el estrecho.

En estos momentos, las grandes navieras como Hapag-Lloyd, Mitsui & Co., Nippon Yusen Kabushiki Kaisha (NYK Line), y BP Marine, mantienen su flota a la expectativa, pues por cada navío deben pagar de 250 mil a 500 mil dólares adicionales para asegurarlo. En un campo minado como Ormuz, las aseguradoras no están dispuestas a perder miles de millones de euros, dólares o la moneda en que esté pactado el contrato.

 Pero, ¿realmente estamos a las puertas de la tercera guerra mundial?

 Veamos los factores y los actores de los conflictos anteriores. 

El 21 de junio 1914 el archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del imperio Austro-Húngaro, fue asesinado por Gabrilo Princip, un serbio que formaba parte de un movimiento inconforme con la presencia austriaca en los Balcanes.

Austria abrió el conflicto con Serbia, a la cual Rusia defendió, Alemania apoyó a Austria, y Francia y el Reino Unido se involucraron también. Esta es el escenario más resumido del tema.

 En la segunda guerra mundial, la fecha oficial fue la del 1 de septiembre de 1939 cuando la Alemania nazi invadió a Polonia, y dos días después Gran Bretaña y Francia, los aliados, le declararon la guerra al gobierno de Adolfo Hitler, quien después rompería su pacto con la entonces Unión Soviética. Italia y Japón conformaron el eje mientras que a los aliados se sumaron varios países, principalmente Estados Unidos tras el ataque a Pearl Harbor.

  Este 28 de febrero, bombardeos israelíes eliminaron al  ayatolá Alí Jamenei, con la finalidad de frenar programas nucleares pero también de derrocar un régimen islámico e incluso hubo llamados a los propios iraníes a tomar el gobierno.

 ¿Cuál es la diferencia hoy? Ni el gobierno de Trump, ni el gobierno de Putin, ni el de Kim Jong-un ni el de Xi Jinping están dispuestos a una confrontación directa. La BBC de Londres informa que “Irán niega haber buscado fabricar una bomba nuclear, pero muchos países, así como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no están convencidos”.

 En esta ocasión, el país árabe está solo y no parece fácil que sus posibles aliados busquen entrar en una conflagración de escala mundial, a menos que haya un pretexto. Ni la guerra entre Ucrania y Rusia ni los ataques de Israel a Palestina han detonado una tercera guerramundial. Y es que en un mundo cada vez más interconectado y codependiente, la humanidad tiene mucho más que perder que hace casi un siglo cuando los conflictos devastaban a los países en pugna. Hoy ninguna guerra contaría con el respaldo de la población civil de ninguna de las naciones involucradas.