URUAPAN, Michoacán.- Cerca de 80 mil personas tomaron las calles de este municipio en la manifestación más grande en su historia, para exigir justicia por el asesinato del alcalde Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido hace una semana.
Ciudad paralizada en señal de duelo
Desde las 10 de la mañana, comerciantes, productores de aguacate y limón, transportistas, médicos, estudiantes y familias enteras suspendieron sus actividades y marcharon vestidos de blanco, portando el sombrero que distinguía al edil.
Escuelas, negocios, gasolineras y el transporte público detuvieron sus labores, paralizando completamente la ciudad.
“¡Queremos paz!”
Al frente del contingente marchó Raquel Ceja, abuela del alcalde asesinado, de 89 años, quien entre lágrimas encabezó la caminata en silla de ruedas.
Durante el recorrido, los manifestantes corearon consignas como “¡Queremos paz!” y “¡Él no murió, el gobierno lo mató!”, además de portar pancartas con mensajes dirigidos al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Un clamor por justicia
La marcha culminó en la Plaza Morelos, el mismo sitio donde Carlos Manzo fue abatido a tiros por un joven de 17 años, quien posteriormente fue muerto por elementos de seguridad del edil.
El multitudinario acto se convirtió en un clamor popular contra la violencia y en homenaje a un alcalde que, según sus seguidores, “murió defendiendo a su pueblo”.