spot_img
spot_img

Los aranceles de Trump

Al final, los homicidas, porque eso son aunque sus actos sean culposos y no dolosos, gozan de su plena libertad

Los consumidores estadounidenses deberán desembolsar más de 5 mil dólares anualmente

A partir de las cero horas de este jueves 5 de abril, entran en vigor las nuevas medidas en torno a la política arancelaria del gobierno de Donald Trump a todo el mundo, de los cuales no se salvan ni México ni Canadá, su socio comercial con el que la confrontación ha sido más directa.

La imposición arancelaria junto con otras acciones buscan recaudar más de 6 mil millones de dólares cuyo destino sería de acuerdo al proyecto inicial, la transferencia a los contribuyentes tal y como lo hace la oficina de recaudación fiscal federal mejor conocida como Internal Revenue Service (IRS).

En contraparte, algunos análisis advierten que los consumidores estadounidenses deberán desembolsar más de 5 mil dólares anualmente por los productos a los que el gobierno de Washington les imponga aranceles pero esas familia dicen estar dispuestas a pagar el costo de estos ajustes económicos y sociales con tal de apoyar lo que consideran que es el fortalecimiento de su economía.

Y es que estamos hablando de la creación de nuevos empleos, el incremento del Producto Interno Bruto de Estados Unidos y un mayor equilibrio en la balanza comercial de la economía estadounidense.

“El amigo es peor que el enemigo en términos comerciales” dijo textualmente Trump en lo que parece ser un nuevo capítulo en esta guerra comercial.

Avalado por obreros de la industria automotriz, la política económica de Trump busca resucitar esas plantas industriales oxidadas que cerraron sus cadenas de producción en Detroit, Chicago y otras ciudades que vivieron épocas de oro.

No será fácil para Estados Unidos volver a los años de oro de la década de los 50 -cuando Europa y Asia luchaban por sacudirse las cenizas de la Segunda Guerra Mundial-, pues hoy hay nuevos jugadores en la cancha de la economía mundial.

Trump anunció aranceles del 34 por ciento para China, 26 por ciento para la India, 24 por ciento para Japón, 20 por ciento para la Unión Europea y 10 por ciento para Reino Unido, Chile y Colombia.

Estados Unidos está luchando contra viento y marea y contra muchas corrientes, no solo por mantenerse a flote sino para recuperar los niveles de bienestar que sostuvo desde hace 70 años y que apenas llegaron a su línea de flotación a fines de la década de los 80.

Estados Unidos quiere prepararse para administrar la abundancia.