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BC sin policías

Al final, los homicidas, porque eso son aunque sus actos sean culposos y no dolosos, gozan de su plena libertad

El abandono que los elementos policíacos sufren en el momento más álgido de su desempeño

Ya no hay jóvenes interesados en formar parte de las filas de las diversas corporaciones policiacas y cada convocatoria llama la atención de apenas el 30 por ciento de los espacios disponibles para dicha capacitación.

Este fenómeno va desde los interesados en formar parte de la Policía Municipal hasta los que quieran ingresar a las corporaciones estatales, de acuerdo a declaraciones del secretario de Seguridad de Baja California, general Laureano Carrillo.

Atrás parecen haber quedado las nutridas ceremonias de graduación en que los jóvenes cadetes interesados en su formación policiaca habían pasado las pruebas suficientes para ser capacitados y concentrados a lo largo de seis meses viviendo en las instalaciones de la Academia de Policía.

No puede negarse que para muchos jóvenes los bajos sueldos iniciales son un factor que les resta motivación a su interés por iniciarse en una labor que les puede traer muchas satisfacciones pero también los enfrenta a severos retos.

Uno de los aspectos que más llama la atención y del que las nuevas generaciones se enteran a través de las redes sociales y de los medios de comunicación, es el abandono que los elementos policiacos sufren en los momentos más álgidos de su desempeño.

Lo acabamos de ver cuando personal administrativo de la Secretaría de Seguridad le escatimó los gastos funerarios y las becas para los familiares de la agente Abigail Esparza, jefa del Grupo de Enlace Binacional de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC), y de otros elementos que han resultado heridos en el cumplimiento de su deber y a quienes se les obstaculizan sus pensiones, jubilaciones y hasta coberturas médicas.

Exactamente eso fue lo que ocurrió durante el tristemente célebre trienio de la ex alcaldesa Montserrat Caballero, quien incorporó a los elementos al programa IMSS Bienestar donde no fueron atendidos de enfermedades preexistentes como cáncer, diabetes y otras crónico degenerativas.

El panorama empeora si incluimos el caso de los operadores de las líneas de emergencia, cuyos sueldos apenas arañan los 15 mil pesos y que durante toda una década no han recibido incremento alguno.

Así, no es casual que las tentaciones de trabajar para otro tipo de organizaciones surjan en el camino de los jóvenes, ya sea antes, durante o después de su formación policiaca, y el resultado de estas desviaciones afectan a todos, lejos de formar elementos que sirvan y protejan a la ciudadanía.