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Macalpin, ¿crónica de una derrota anunciada?

Macalpin, el cordero de sacrificio de una Oposición sin proyecto ni convicción.

Gustavo Macalpin claro que deseaba ser candidato a presidente municipal de Mexicali, pero lo era por Morena; y de ahí su rompimiento con el régimen. Hoy está a la espera de que se forme la tormenta perfecta para decidir si acepta o no la postulación por la oposición.

Pero los escenarios en los cuales Macalpin pudo haber ganado una elección ocurrieron cuando no había elecciones; las coyunturas se adelantaron rumbo al 2027: la pérdida de las visas, la carne asada y los 40 mil dólares olvidados en la guantera al cruzar la garita.

Morena elegirá, probablemente después del Mundial, a sus abanderados, con tiempo suficiente para reinventarse y tomar distancia de los acontecimientos que catapultaron la popularidad de Macalpin.

Además, el joven animador de redes sociales y la radio, está envuelto entre los cantos de las sirenas, y empieza a pagar el costo del poder, se acercan a hablarle al oído una multitud de lacayos oficiosos con almas de sofistas, que respiran su oxígeno y le llenan su atmósfera de monóxido. Macalpin podría llegar con la mente nublada al momento de las definiciones.

Pero hoy el personaje más conocido en Mexicali, ha expresado su natural desconfianza a los Partidos de oposición, que, de paso, muestran serias dudas sobre su capacidad de ganar la elección en Mexicali.

Lo anterior lo explico más adelante, pero antes contextualizo que Gustavo Macalpin es hoy un fenómeno mediático en Baja California. Su despido en vivo de la televisora local, lo convirtió en símbolo de confrontación y lo victimizó, generando una red de empatía en la ciudad. Luego sus transmisiones en radio y redes sociales lo posicionaron como una voz crítica frente a Marina del Pilar Avila, y todos los personajes importantes de Morena.

Macalpin, sin partido, ocupó la plaza en Baja California y principalmente en Mexicali, que la incompetencia de los dirigentes de los Partidos de la oposición no ha podido llenar. Él es la única voz con credibilidad en contra de Morena y los gobiernos de la 4 T.

Macalpin al igual que la actual presidenta municipal reelecta de Mexicali, Norma Bustamante, quien fue su compañera conductora de la misma televisora local, deseaba la postulación por Morena. Él sabía que esa era la fórmula segura.

Aprendió de la también compañera conductora del mismo canal, Triny Vaca, quien primero fue postulada por la oposición, Movimiento Ciudadano, y perdió; para luego ser postulada por el régimen panista y ganar; también de Antonio Magaña, conductor de la misma televisora, postulado por la oposición y que perdió; de Exaltación González, postulado por el régimen y que ganó; y de Fernando del Monte, quien era el conductor de televisión más conocido de Baja California, postulado por la oposición y que perdió.

Macalpin entiende los riesgos de ser postulado por la oposición, la popularidad no es suficiente. Pero también lo saben MC y el PAN, quienes le ofrecen la candidatura, pero se resisten a entregarle la planilla de regidores y regidoras.
Si realmente creyeran en él como proyecto político, harían lo que en política sí significa compromiso: colocarlo en la primera posición de la prelación de la planilla de regidores, lo que asegura una entrada al Cabildo por la vía de representación proporcional. O al menos, lo impulsarían como candidato a diputado, donde incluso perdiendo, podría acceder como “mejor perdedor” a una curul.

Pero no será así, la oposición necesita con urgencia un borrego para el degüello. Ni MC ni el PAN están dispuestos a un proyecto a mediano plazo, necesitan votos el 2027, que les permita por lo menos estar en posibilidad de arrebatar a Morena la mayoría calificada en el Congreso.

Según ciertos informes, en las actuales negociaciones de Macalpin con MC y PAN, por separado, el animador de redes sociales exige proponer la planilla completa al Cabildo, y en el mejor de los casos, los partidos, ofrecen 3 o 4 regidurías, de la mitad del orden de prelación hacia abajo. Los partidos no están dispuestos a ceder las primeras cuatro posiciones, lo que significa la confesión política, no le tienen ni confianza, no vaya a ser que sí gane, y al mismo tiempo, no creen que gane.

Porque en Mexicali, hoy por hoy, no existen condiciones para una alternancia de partidos. Morena conserva un voto duro sólido poco mayor al 40% de la voluntad popular. La oposición en su conjunto acumula otro tanto similar, pero fraccionado en por lo menos diez partidos para la próxima contienda. El otro 20% es el llamado voto flexible, ese que responde a las campañas y que efectivamente Morena también va a disputar.

¿De dónde obtendría votos Macalpin para ganarle a Morena?

Para estar en competencia se requiere que cambie el ánimo popular, pero hoy la identidad política está tejida con la red de programas sociales de bienestar con más de 300 mil beneficiarios, y una percepción de continuidad ganadora. (Por cierto, una red que han construido con eficiencia Jaime Rojo y Eva Rodríguez, operadores de Jesús Ruiz Uribe, de lo cual me ocuparé más adelante).


Para infortunio de Macalpin, los partidos de oposición no han logrado articular ni una causa, ni un liderazgo, ni una narrativa que conecte con el electorado.


Al contrario, los líderes de MC y PAN prefieren guardar silencio ante las verdaderas causas que agravian a la gente. Por ejemplo, los señalamientos más relevantes contra el poder no han surgido de los partidos contrarios a la 4T, sino de la propia dirigencia nacional de Morena, del PT y hasta de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuando, por ejemplo, denunciaron los grotescos excesos de los diputados locales.
Y cuando surgen voces de actores de la oposición contra actores de Morena, en realidad parecen favores a otros activos del mismo Morena y participan indirectamente en la guerra sucia interna. Atacando a unos, y no volteando a ver a los adversarios internos de quienes se benefician de dichos ataques. Es evidente que la oposición no aspira a derrocar al poder, sino serle útil.

Por ejemplo, el PAN, ha renunciado por la vía de su silencio, a sus mismos principios humanistas y de familia. Guardan silencio mientras aumentan las muertes por rickettsia en la misma proporción en que la perrera deja de capturar y sacrificar perros callejeros. O el fenómeno de jardines de niños vacíos, porque los jóvenes prefieren no tener hijos y además se registran miles de abortos anuales. El PAN prefiere renunciar a su doctrina para no obtener la desaprobación de las nuevas generaciones, aunque sea evidente que su renuncia ideológica no le genera votos en las urnas.


En ese vacío de liderazgo de partidos opositores, surgen voces como la de Macalpin, o la de Octavio Sandoval, representante del sector empresarial, quienes han sustituido las voces de la oposición partidista.
Así, Macalpin o el mismo Sandoval tienen fuerza mediática, pero no estructural, no tienen siquiera idea de la cantidad de territorio que deben abarcar para ser contendientes al poder, no solo voceros críticos.
Macalpin, carente de ejército, pues aunque tiene seguidores no tiene generales, despeja el escenario para Morena.
Partidos opositores insuficientes, sin protagonistas orgánicos que por su sola presencia despierten el ánimo colectivo, sin narrativa opositora de esperanza, solo ruido y estridencia, pero sin la chispa que incendie el clamor popular.
La única posibilidad que tiene la Oposición es que Morena se dispare al pie izquierdo. Que ante la arrogancia reinante en Morena no superen sus contradicciones internas. Un conflicto mal gestionado, sin compensaciones, con ejércitos simulando y otros de brazos caídos, postulando a sus peores candidatos, creyendo que, como en el pasado reciente, con cualquiera ganan.