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La guerra sucia de Morena en Baja California

En un reciente evento de la senadora Julieta Ramírez en Tijuana quedó al descubierto que la disputa por la gubernatura de Baja California se libra una guerra sucia.

Lo ocurrido difícilmente pudo ser espontáneo. Todo indica la operación de actores del propio partido que tienen control sobre líderes de colonia y estructuras territoriales de Morena.

Desde el inicio del evento, cuando colonos hostiles realizaron reclamos abiertos; después, con el retiro de algunos asistentes en pleno acto; y finalmente con la batalla en redes sociales, donde perfiles anónimos difundieron versiones para presentar los percances de la senadora como un rotundo fracaso.

¿Quién tiene esa capacidad operativa? Hay que mirar rumbo al Centro Cívico de Tijuana.

La disputa por la gubernatura es una guerra interna que anticipa una cadena de acciones y reacciones cada vez más hostiles.

La guerra dentro de Morena es particularmente intensa en Tijuana, de donde proviene la mayoría de los aspirantes a suceder a la gobernadora Marina del Pilar Ávila.

Ahí están Ismael Burgueño, Jesús Ruiz Uribe y Fernando Castro Trenti como los tres tijuanenses más fuertes en la carrera por la gubernatura.

A ellos pueden sumarse Alfredo Álvarez y Catalino Zavala, también de Tijuana. Desde esa misma ciudad aparecerían además Jorge Ramos, por el PVEM, y Marco Blásquez, por el PT, quienes ya levantan la mano en caso de que exista alianza electoral.

A estos actores se añaden las mujeres tijuanenses que también están en la disputa, Montserrat Caballero y Eva Moreno Guerra.

Pero Tijuana no es Baja California.

Desde Ensenada apuntan Claudia Agatón y el senador Armando Ayala.

Desde Mexicali, además de la senadora Julieta Ramírez, aparecen Norma Bustamante, Nancy Sánchez, y Netza Jáuregui.

Con tantos nombres sobre la mesa surge la pregunta inevitable,
¿quiénes serán los seis finalistas que Morena pondrá en la encuesta para elegir a su candidata o candidato a la gubernatura?

La respuesta es sencilla en los primeros lugares, pero se vuelve compleja al final.

Entre las mujeres, los nombres más claros son Julieta Ramírez y Eva Moreno;
¿Quiénes más de las mujeres están recorriendo el estado promoviendo a Morena y los logros de la presidenta Claudia Sheinbaum? Únicamente ellas.

Pero Morena tiene que equilibrar tres mujeres y tres hombres en la encuesta final, entonces alguno de los aspirantes hombres considerados fuertes quedaría fuera. Entre las mujeres, en cambio, apenas hay dos con posibilidades reales, por lo que la tercera podría entrar más por criterio de paridad que por fuerza política.

Entre los hombres, la disputa real se concentra en el cuarteto integrado por Burgueño, Ayala, Ruiz Uribe y Castro Trenti.

Pero la paridad obligatoria implicaría que uno de esos cuatro quedaría fuera.

El sacrificado podría ser Ismael Burgueño.

No sólo porque en los círculos de Morena se le señala como posible operador de recientes ataques políticos, sino porque también se percibe que su respaldo nacional dentro del partido no es tan sólido como el de otros aspirantes o simplemente no lo tiene.

Entonces surge otra pregunta inevitable,
¿quién está realmente detrás de Burgueño? Las versiones que circulan lo harían inelegible.

Quienes creen que lo respalda Marcelo Ebrard podrían sorprenderse. En distintos círculos políticos se comenta que la cercanía del excanciller estaría más bien con Eva Moreno.

Como sea, Burgueño ha tenido tiempo suficiente y plataforma firme, para reinventarse políticamente.

En realidad, la selección de los seis finalistas no será una simple medición de popularidad.

Los llamados sondeos serán en realidad una decisión política en la cúpula nacional de Morena.

La encuesta deberá reflejar el equilibrio entre los distintos grupos nacionales que tienen intereses en Baja California y que influyen en el entorno político de la presidenta.

Por eso no sería extraño ver representados en la lista final los intereses de Ariadna Montiel, Ricardo Monreal, Dolores Padierna e Ignacio Mier, quienes seguramente presentarán sus cartas en Palacio.

Bajo ese escenario, los nombres con mayor probabilidad de aparecer en la encuesta final serían la senadora
Julieta Ramírez, la diputada Evangelina Moreno, el senador Armando Ayala, el diputado Fernando Castro Trenti y tal vez el ex delegado de Bienestar Jesús Ruiz Uribe.

Quedaría entonces una sexta posición para mujer.

Ahora dígame usted,
¿quién de los aspirantes será considerado el rival más débil, aquel contra quien dirigirán sus misiles los demás aspirantes que queden fuera?

¿O veremos una guerra generalizada de todos contra todos, esperando que alguno caiga para ocupar su lugar?

La otra incógnita está entre las mujeres es ¿quién apretará el paso para quedarse con la tercera posición femenina?
¿Norma Bustamante, Claudia Agatón, Monserrat Caballero, Nancy Sánchez, o alguna otra figura que emerja desde el gabinete estatal?

Incluso podría aparecer alguna sorpresa, como la ensenadense Rocío López Gorosave, quien ya fue candidata en Tijuana por unas cuantas horas y terminó ganando una diputación cuando el electorado votó en realidad por la candidata fallecida.

Lo que sí parece claro es que los recientes ataques contra Julieta Ramírez, que muchos consideran salidos desde el Palacio Municipal de Tijuana, pecaron de arrogancia, al dar por hecho que quien disparó estará en la lista final de encuestados.

Definir quién entra y quién sale de la encuesta es la guerra que ya se libra dentro de Morena.

Las hostilidadesse pondrán peores, la desesperación tiene consecuencias.

Subirán de tono, se llevan muy pesado.