PUEBLA, México.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que ninguna potencia extranjera dictará el rumbo del país y advirtió que “quienes piensan que la Presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota”, en medio de tensiones con Estados Unidos por el caso del exgobernador Rubén Rocha Moya.
Durante la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, la mandataria endureció su discurso al rechazar cualquier tipo de injerencia extranjera y lanzar críticas tanto a actores externos como a opositores internos, en un mensaje cargado de simbolismo político.
Soberanía y confrontación política
Sheinbaum sostuvo que quienes buscan respaldo fuera del país o intentan “revivir la Conquista” están destinados al fracaso, en una referencia que se interpreta tanto hacia sectores críticos en México como a posturas recientes de figuras internacionales.
El posicionamiento ocurre tras la solicitud del gobierno estadounidense para la detención y extradición de Rocha Moya y otros funcionarios, lo que ha generado fricciones diplomáticas y un cierre de filas del gobierno federal bajo el argumento de la defensa de la soberanía.
Discurso firme, contexto complejo
Si bien la mandataria apeló a episodios históricos como la relación entre Benito Juárez y Abraham Lincoln para subrayar momentos de cooperación, su mensaje actual marca una postura más confrontativa frente a Washington.
Analistas advierten que el endurecimiento del discurso, aunque políticamente rentable en el plano interno, también refleja la presión que enfrenta su gobierno ante señalamientos internacionales y casos sensibles vinculados al crimen organizado.
En este escenario, el énfasis en la soberanía no solo responde a una tradición histórica, sino que se convierte en un eje central del debate político actual entre México y Estados Unidos.